Europa

21 septiembre, 2015

Ganó Syriza y Tsipras volverá a ser primer ministro

Este domingo el pueblo griego votó por segunda vez en el año para elegir parlamentarios. Alexis Tsipras, luego de haber renunciado por haber firmado un acuerdo que entraba en contradicción con el programa de Syriza, recibió un importante apoyo para volver a ser primer ministro.

Este domingo el pueblo griego votó por segunda vez en el año para elegir parlamentarios. Alexis Tsipras, luego de haber renunciado por haber firmado un acuerdo que entraba en contradicción con el programa de Syriza, recibió un importante apoyo para volver a ser primer ministro.

Con el 96,8% de los votos escrutados Syriza ha triunfado obteniendo el 35,4% de los mismos y el partido conservador Nueva Democracia quedó en segundo lugar con el 28%. A partir de este resultado el ganador lograría conformar inminentemente una coalición que le permita volver al gobierno.

La cantidad de votos que logró Syriza le permitirán tener en el parlamento 145 diputados lo que no le otorga la mayoría absoluta de 151 para formar gobierno. Al igual que en enero pasado, la fuerza política triunfante recurrirá a formar un gobierno de coalición con el partido nacionalista ANEL que obtuvo el 3,6% de los votos, alcanzando los diez diputados.

La elección de este domingo no muestra cambios sustanciales en el tablero político heleno. Los porcentajes alcanzados por las principales fuerzas políticas prácticamente no se modificaron en relación al resultado de la elección del 25 de enero.

La principal variable respecto a la elección general anterior y el referéndum de julio fue el aumento de abstención en la participación. Anteriormente más del 60% la población había asistido a votar, mientras que en esta ocasión apenas llegó al 56%.

La fortaleza de Syriza

Luego de la renuncia de Tsipras, una de las principales incertidumbres giraba en torno al comportamiento que tendrían en estas elecciones quienes habían apoyado a Syriza pero no estaban dispuestos a aceptar las medidas de ajuste que el gobierno se proponía aplicar. Allí aparecía la incógnita de cuántos votos perdería Syriza a partir de que un grupo de referentes del partido, al rechazar el acuerdo con el Eurogrupo, conformaron la nueva plataforma Unidad Popular.

Ahora, luego de conocerse el resultado electoral queda en claro que ni la desmoralización provocada por aceptar un acuerdo que fue considerado como una derrota por el mismo gobierno, ni la ruptura de Unidad Popular, han afectado a la base electoral de la coalición de izquierda.

En la plaza Syntagma, Tsipras demostró la fortaleza de su partido. «Syriza es demasiado dura para morir», declaró y destacó la legitimidad de su próximo gobierno al afirmar que «ahora tenemos un mandato claro de cuatro años».

Lejos de abandonar la retórica combativa reivindicó los esfuerzos realizados y señaló que «hoy en Europa, Grecia y el pueblo griego son sinónimos de la lucha por la dignidad, y esta lucha la vamos a seguir».

Por su parte , Vanfelis Meimarakis -líder de Nueva Democracia- declaró que «parece ser que los ciudadanos no han cambiado de opinión». El partido conservador había hecho campaña a favor del acuerdo en julio y luego del resultado del referéndum el ex-primer ministro Antonis Samaras había tenido que renunciar a la presidencia del partido. En ese momento se podía prever la entrada en crisis de Nueva Democracia pero el actual resultado demuestra que eso no ha sucedido.

Otro dato significativo de la jornada electoral es que el partido fascista Amanecer Dorado se consolida como tercera fuerza obteniendo el 6,9% de los votos y logrando 17 diputados. Si bien el porcentaje es similar al que esa fuerza había alcanzado en la última elección es relevante tener en cuenta su crecimiento en algunos lugares del país. En Lesbos y Kos que son las dos islas más concurridas por los refugiados, Amanecer Dorado duplicó sus votos.

La fuerza política que más golpeada sale de esta elección es Unidad Popular. Ni el ex ministro de Energía Panagiotis Lafazanis, ni la ex-presidenta del parlamento Zoe Kostantopoulou, ni el argentino y ex-ministro adjunto de Defensa, Costas Isichos -que se han opuesto a apoyar el acuerdo y se han ido de Syriza- estarán en el parlamento. Unidad Popular ha obtenido apenas el 2,86% de los votos y no han llegado al 3% necesario para tener representación.

Las repercusiones en Europa y los nuevos desafíos

Esta nueva elección en Grecia ha cerrado el periodo abierto y convulsionado desde la llegada de Syriza al gobierno en enero. Si en aquella ocasión el triunfo del partido de izquierda generaba la desconfianza y el temor de los dirigentes que defienden el orden neoliberal en el continente, en esta ocasión no sucede lo mismo.

Pierre Moscovi, comisario europeo de Asuntos Económicos, en una entrevista diario El Mundo de España antes de la elección declaró: «Tenemos bastante confianza en estas elecciones, tenemos confianza en que, gane quien gane, se forme la coalición que se forme, será una coalición a favor del programa y por tanto, tan pronto como se forme, estamos listos para trabajar con el Gobierno sobre cómo implementar el programa, sobre cómo reformar la economía griega».

Por su parte, Martin Schulz, presidente del parlamento europeo, luego de que se conociera el resultado electoral, felicitó a través de twitter a Syriza y destacó que «ahora se necesita rápidamente un gobierno sólido preparado para generar resultados».

El nuevo triunfo de Syriza también fue celebrado por los dirigentes españoles de Podemos e Izquierda Unida y por la eurodiputada Marisa Matias del Bloco de Esquerda en Portugal. La eurodiputada sostuvo que con el triunfo de Tsipras «se evitó el peor escenario» que hubiera sido una vuelta al gobierno de Nueva Democracia que «es el principal responsable de la situación en que se encuentra Grecia».

En los próximos meses en Grecia avanzará la aplicación de las medidas de austeridad firmadas en el tercer plan de rescate.

Esta nueva oportunidad le pone a Syriza nuevos desafíos por delante. ¿Podrá un partido de izquierda anti-neoliberal revertir las consecuencias sociales de las políticas austeridad que ya aceptó? ¿Logrará re-estructurar o lograr una quita de la deuda que asfixia su economía? ¿Su ejemplo fortalecerá o debilitara a las fuerzas que se oponen al consenso neoliberal en el continente? Estas serán las preguntas que Syriza deberá responder en los próximos años.

Lucas Villasenin – @villaseninl

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