Batalla de Ideas

30 julio, 2015

“Discurso de noviazgo”, el controvertido spot de De la Sota

Por María Paula García. De incorporar propuestas contra la violencia de género en una campaña presidencial a realizar un spot electoral cargado de estereotipos de género y prejuicios. El #NiUnaMenos, el oportunismo y el machismo en la carrera de José Manuel De La Sota hacia las PASO del 9 de agosto.

Por María Paula García. En casi 32 años de democracia la agenda de género ha estado ausente en las campañas electorales, tanto en el discurso como en las propuestas de gobierno de las candidaturas que se han disputado el poder. Sí han sido una excepción las distintas opciones de izquierda y de centroizquierda, que siempre han incluido en sus programas electorales diferentes elementos.

Pero hay un antes y un después del 3 de junio. El #NiUnaMenos golpeó con la fuerza de un tsunami e instaló lo que muchos no veían, no querían ver o directamente consideraban secundario. Al menos una parte de la agenda de género, muy importante por cierto, comenzó a ser imprescindible: los femicidios y la violencia hacia las mujeres. De cara a las PASO nacionales, muchas son las opciones políticas que toman el tema y proponen diferentes políticas para enfrentar la situación. Y eso es un gran avance, uno de los primeros logros de la histórica movilización.

Pero falta. Y mucho. Por un lado falta avanzar. Y, por otro, falta ir más en profundidad en la comprensión de qué significa enfrentar la violencia de género. Porque muchas veces, cuando algunos candidatos a través de sus comandos de campaña se ponen a hablar del tema, se nota la improvisación. Se ve la hilacha y queda desprolijo, causando la sensación, como mínimo, de que hay desconocimiento pero también de cierto tufillo instrumental.

José Manuel De la Sota es un buen ejemplo de todo ello. Autoproclamándose ser “el hombre correcto en el momento justo”, ofrece propuestas para solucionar todos los planos de la vida de los argentinos y argentinas. Y también se presenta como el hombre correcto para mejorar la vida de las mujeres, brindando una serie de propuestas: garantizar más trabajo y mejores salarios, hacer llegar los botones antipánico a todo el país, lanzar la Red Mamá e implementar el Ministerio de la Mujer, entre otras.

Claudia Rucci, su compañera de fórmula, afirma en uno de los spots de TV que en época de campaña los políticos prometen mucho pero que ella le cree a uno solo, a De la Sota, que es quien va a garantizar que el #NiUnaMenos sea una realidad.

Pero parece que la perspectiva de género no la captaron del todo. Y en otro de los spots, “Discurso de noviazgo”, desbarrancan y se van al pasto.

No aclares que oscurece

El objetivo del spot es indudable: hacer una diferencia entre las PASO y las elecciones generales y proponer que se lo vote en las primarias, total para pensar más seriamente está la elección de octubre. Quizá como una estrategia para hacerlo más cómico y llegar a más personas, se compara con el noviazgo y el matrimonio. Para ello se recurre al tan trillado recurso del novio que se arrepiente en pleno compromiso.

Todo empieza con la invitación de la suegra a que diga unas palabras, personaje que con mucha obviedad parodia a la presidenta Cristina Fernández, no sólo con ademanes estereotipados sino mofándose también al pedir “silencio a todos y todas”. El novio habla y le enrostra a toda la familia, con novia incluida, que necesita pensar un tiempo y que hace rato que hay alguien en su vida. Asumiendo una postura de galán, prodiga piropos a otras mujeres, hasta que llega ella, la rubia escultural que lo deja embobado ante la mirada perpleja de la novia.

Muchas personas se apresurarán a decir que se trata de un análisis tirado de los pelos, que otra vez las feministas hilando tan fino como para no poder reírse de nada. Pero no estamos hablando de una publicidad cualquiera. Estamos hablando de un spot publicitario de alguien que se postula para gobernar un país. Sería bueno preguntarse cuál es el mensaje que quiere transmitir y qué es lo que logra transmitir en definitiva.

Yendo a fondo con la perspectiva de género

Hay dos elementos muy problemáticos presentes en el spot, que podrían servir de ejemplo para reflexionar acerca del sexismo en la publicidad.

En primer lugar, si hay un estereotipo de género repudiable es el de la novia abandonada, la no correspondida, corrida, echada, vituperada y, sobre todo, superada por otra. Y encima denostada públicamente, que es lo que se supone que debe provocar la nota cómica.

Los estereotipos son el resultado de las costumbres y de las representaciones dominantes de la cultura y terminan instalándose como la forma natural de pensar, como la única posibilidad de percibir el rol que un determinado sujeto o grupo social debe ocupar en una sociedad: portan una carga valorativa y su uso refuerza formas socio-históricas de simbolizar, representar u abordar la vida cotidiana de un determinado conjunto de personas. Es por ello que fortalecer un estereotipo dominante no es una cuestión menor. Los estereotipos de género crean ideas prejuiciosas que afectan, como en este caso, la dignidad de las mujeres y constituyen formas de violencia simbólica.

Y en segundo lugar, hay otro elemento. De la Sota dice que va a implementar el Ministerio de la Mujer, para fomentar políticas de género y la igualdad entre mujeres y hombres, en todos los sectores de la sociedad.

Entonces, ¿por qué parodiar a la única presidenta elegida dos veces consecutivas por el voto popular justamente en un spot como este? ¿No hubiera sido más correcto expresar sus diferencias políticas con ella en lugar de rebajarla al lugar de suegra ridícula en fiesta de compromiso? Y aún más, ¿por qué se ríe precisamente de la utilización del “todos y todas”? ¿Qué es lo que le causa risa?

Que la presidenta hable de esta manera no es un modismo, una cuestión superficial. Es un posicionamiento político. Que irrita, genera resistencias y hasta se considera exagerado. Lo sabemos. Pero tiene mucho que ver con la igualdad entre hombres y mujeres que se dice perseguir: significa visibilizar a las mujeres, nombrarlas, incluirlas dentro del proceso de representación simbólica que es la lengua; proceso del cual hemos estado sistemática e históricamente excluidas.

Cuando se habla de propiciar la igualdad entre hombres y mujeres, debe comprenderse en qué medida el lenguaje está construido como si únicamente existiera un sujeto, el masculino y cómo las mujeres sólo existirían por su relación con él. Es por ello que es necesario evitar que se nombre a las mujeres como dependientes, complementos, subalternas o propiedad de los hombres.

Garantizar que el #NiUnaMenos sea una realidad es un desafío enorme que requiere, como primer paso de los candidatos, estar dispuestos a aprender seriamente. Si la cosa es por oportunismo, porque “garpa”, sería mejor no decir nada, tal como se ha hecho durante décadas. Para no caer en la contradicción de reproducir aquello que se propone combatir. Más cuando se tiene la pretensión de ser el hombre correcto, la voz de la Argentina.

Al menos, si se pretende combatir la violencia de género, empecemos por dejar de ridiculizar mujeres y de utilizar estereotipos machistas en la campaña.

@MariaPaula_71

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