Nacionales

28 julio, 2015

Atuel, la memoria del agua

El viernes 24 de julio se estrenó el mediometraje documental Atuel, la memoria del agua en la casa de la Provincia de la Pampa (Suipacha 346, CABA). El documental refleja la problemática socio ambiental del oeste pampeano, provocada por la interrupción del cauce del Río Atuel en la Provincia de Mendoza desde hace 70 años.

El viernes 24 de julio se estrenó el mediometraje documental Atuel, la memoria del agua en la casa de la Provincia de la Pampa (Suipacha 346, CABA).

Bajo la dirección de la cineasta Valeria Tochi, el documental refleja la problemática socio ambiental del oeste pampeano, provocada por la interrupción del cauce del Río Atuel en la Provincia de Mendoza desde hace 70 años. A través de los testimonios de las pocas personas que se han resistido a emigrar y han permanecido en la región, esta nueva realización audiovisual promueve el debate sobre los usos prioritarios del agua, la gestión de ríos interprovinciales y la necesidad de conservar la memoria sobre el acceso al agua.

Cien años atrás, el oeste pampeano era una región donde las aguas del río Atuel se juntaban con las del Salado, formando una gran extensión de bañados que atrajeron a muchos colonos en busca de un ambiente donde producir y desarrollarse. En esa época se formaron pueblos como Santa Isabel, Algarrobo del Águila, Limay Mahuida, La Reforma y Puelches, todos a la orilla de un río que hoy es sólo un cauce seco.

AtuelEn 1947, luego de la construcción del Complejo de presas “Los Nihuiles” en Mendoza, cuando La Pampa todavía era “territorio nacional” y no tenía capacidad para defenderse, las aguas del Atuel abruptamente dejaron de bañar las tierras del sur, generando un cambio radical en el ambiente, desertificando la región, y provocando una paulatina, pero constante, migración de los habitantes.

Durante esos años, el telegrafista Ángel Garay, impactado al ver cómo la gente comenzaba a abandonar sus chacras, le escribió una carta al presidente Juan Domingo Perón denunciando la sequía que se estaba generando en el lugar y dio, así, comienzo a los reclamos pampeanos por el Atuel.

A raíz de una demanda realizada por la provincia en el año 1979, la Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró en 1987 que el Río Atuel es interprovincial. Sin embargo, eso no alcanzó para lograr acuerdos entre ambos distritos para distribuir equitativamente sus aguas. En el año 2014, la legislatura mendocina rechazó el Convenio Marco firmado por ambos gobernadores junto con la presidenta de la Nación, Cristina Fernández, el cual consistía en invertir en obras para hacer más eficiente el riego en las fincas mendocinas (hoy se pierde más del 70% del agua antes de llegar a la planta) y distribuir el excedente entre las dos Provincias. Como consecuencia de esta negativa mendocina y de los pasivos ambientales provocados por la falta de agua, la Provincia de La Pampa presentó una nueva demanda contra Mendoza.

Tal como refleja el documental de Valeria Tochi, sostener la memoria del agua en el oeste pampeano es cada vez más difícil. Los pobladores que se quedaron en la región aprendieron a vivir sin el río, los niños y adolescentes se criaron sin él, perdiendo la posibilidad de desarrollar emprendimientos productivos en sus campos. Según la Universidad Nacional de La Pampa, el daño económico está calculado en cien millones de pesos por año.

A pesar de ello, en los últimos años se han multiplicado las acciones tanto del gobierno pampeano como de las organizaciones sociales, como la Fundación Chadileuvú, tendientes a revertir la posición desfavorable respecto de Mendoza, la cual, no sólo tiene una posición geográfica dominante, por estar situada río arriba, sino que también cuenta con una legislación y una estructura administrativa relacionada a los recursos hídricos de larga data (a cargo del Departamento General de Irrigación) que funciona como herramienta política para defender los intereses de los regantes mendocinos.

Atuel, la memoria del agua nos muestra que sobrevivir al cambio del paisaje y mantener la memoria y el reclamo por su derecho a convivir con un cauce permanente de agua es el desafío que enfrenta la sociedad pampeana en la actualidad. Hoy, el cauce seco del río Atuel y de sus respectivos brazos, son como heridas abiertas que trazan las tierras de los pobladores pampeanos que, a pesar de los años, continúan buscando soluciones y generando conciencia en los más jóvenes sobre la importancia de recuperar el río robado y no perder la memoria de lo que alguna vez fue un humedal.

Damiano Tagliavini – @DamianoTaglia

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