Fútbol

16 julio, 2015

El River de Gallardo y la metamorfosis de un equipo copero

De octubre de 2014 a julio de 2015 el Millonario fue creando una mística parecida a la de otros grandes equipos argentinos de los últimos tiempos. Todavía nadie pudo ganarle una serie mano a mano por copas continentales. A 90 minutos de su posible pase a la final repasamos la historia del River de Gallardo, que vio la luz luego de un apagón.

De octubre de 2014 a julio de 2015 el Millonario fue creando una mística parecida a la de otros grandes equipos argentinos de los últimos tiempos. Todavía nadie pudo ganarle una serie mano a mano por copas continentales. A 90 minutos de su posible pase a la final repasamos la historia del River de Gallardo, que vio la luz luego de un apagón.

Iban nueve minutos del segundo tiempo en Asunción cuando Germán Pezzella interrumpió con la mano un disparo de Gustavo Mencia, el árbitro peruano Víctor Carrillo sancionó penal y la historia volvía a repetirse para el visitante en copas internacionales. El visitante era River Plate que perdía 1 a 0 contra Libertad de Paraguay. Esa noche del 16 de octubre de 2014 cuando Hernán Rodrigo López se disponía a patear el penal y poner el partido 2 a 0 fue todo oscuridad, River ya veía negro su futuro en la Copa Sudamericana 2014 pero ahora era negro el presente, la luces del estadio Nicolás Leoz se apagaron por 28 minutos.

Es imposible saber qué pasó en esa espera, pero luego del corte de luz el River dirigido por Marcelo Gallardo nunca volvió a ser el mismo. López erró el penal y el equipo argentino terminó ganando el partido 3 a 1 con goles de Carlos Sánchez, Sebastián Driussi y Giovanni Simeone.

Después de esa noche en Asunción, River se acostumbró a caminar por la cornisa en copas continentales y también se acostumbró a no caer. Luego de Libertad vino el Estudiantes de Pellegrino, quizás el equipo que más complicó al River de Gallardo, en los dos partidos de la serie el pincha estuvo en ventaja, en ambos terminó perdiendo el partido 2 a 1 y 3 a 2. No se entiende en qué momento del partido River se va y entra en sus lagunas, tampoco se entiende en que momento vuelve y te deja con las manos vacías.

La historia riverplatense seguramente recordará a este equipo dirigido por Gallardo como el que eliminó a Boca de dos copas en seis meses. Si la historia de River en copas es pobre en comparación con los títulos locales que tiene, la historia reciente del club de Nuñez en la Libertadores estuvo marcada por las eliminaciones contra su clásico rival en 2000 y 2004.

En los clásicos coperos River también la pasó mal, en el de la Sudamericana a 15 segundos de iniciado el partido de vuelta Boca tuvo un penal a favor que Marcelo Barovero le atajó a Emanuel Gigliotti, después Leonardo Pisculichi metió el 1 a 0 que selló la clasificación a la final.

Los octavos de final de la Copa Libertadores 2015 contra el xeneixe nunca terminaron de disputarse por la agresión a los jugadores de River, antes de comenzar los últimos 45 minutos de la serie que estaba 1 a 0 en favor del Millonario.

El equipo de Gallardo llegaba como punto contra el todopoderoso Boca de Rodolfo Arruabarrena, resignó audacia con el ingreso de Leonardo Ponzio en la mitad de la cancha pero ganó personalidad y sólo con eso le alcanzó para ir ganando la serie hasta el momento del papelón del gas pimienta.

La espuma de los festejos de las dos series contra Boca marearon a River para el partido siguiente, el primer tiempo de la final de la Sudamericana contra Atlético Nacional en Colombia se podría haber ido goleado, el primer tiempo en el Monumental contra Cruzeiro por los cuartos de la Libertadores tampoco fue bueno. El primer caso terminó 1 a 1 por otro zapatazo de Pisculichi que despertó al equipo y el segundo 0-1 y a buscar la clasificación a Brasil.

Los finales de ambas series fueron felices, River ganó la Sudamericana venciendo 2 a 0 en la final a Atlético Nacional y le dio una paliza a Cruzeiro en Brasil ganándole por 3 a 0. Una vez que pasa el temblor, el conjunto de Gallardo saca lo mejor de si.

Nombre por nombre este River no tiene grandes figuras de proyección internacional en su equipo titular, quizás Matías Kranevitter o Carlos Sánchez, pero Gallardo logró formar un equipo más allá de los nombres propios.

El equipo fue mutando sus formas para alcanzar el triunfo, del juego vistoso del principio, a la pegada de Piculichi y las pelotas paradas de la final de la Sudamericana se topó con un 2015 convulsionado que lo sacudió de arranque con el combo: goleada en los clásicos de verano y clasificación sufrida en la primera ronda de la copa.

Por eso Gallardo en este año varió tanto el esquema, probó con tres en el fondo, con cuatro en el medio y hasta con un solo punta. Lo que River no negocia es la actitud, el juego por las bandas y las pequeñas sociedades que formó: Sánchez-Mora, Mora-Teo y Vangioni-Rojas.

Justamente dos (Teofilo Gutiérrez y Ariel Rojas) de estos cuatro jugadores no estuvieron el martes contra Guaraní en las semifinales de la copa y ya no vestirán la camiseta de River porque abandonaron el club. Gallardo apostó por el ex delantero de Colón Lucas Alario y por el regresado Lucho González, el primero dio la asistencia en los dos goles, el segundo fue reemplazado en el entretiempo por Gonzalo Martínez, porque otra de las virtudes de Gallardo es hacer los cambios justos en el momento indicado.

River está a 90 minutos de jugar una final de Copa Libertadores, en los tiempos modernos los ejemplos más cercanos de equipos coperos que tuvimos en Argentina fueron el Boca de Bianchi y el Estudiantes de Sabella, a ese pedestal está próximo a subirse el millonario. Los primeros dos salieron campeones de la Libertadores en su primer intento, los dos lo hicieron ganando la final en Brasil y yendo de punto.

A casi nueve meses de aquel 16 de octubre de 2014 donde comenzó todo, River venció 2 a 0 a Guaraní y dio un gran paso de cara al partido de vuelta. No se sabe en qué momento nació la criatura, inexpugnable en los mano a mano, lo que sí se sabe es que la criatura nació prematura, creció, mutó, siguió adelante y se transformó en un equipo copero.

El martes que viene la historia vuelve a Asunción, la ciudad donde empezó a grabarse esta película. Cuando se prendan las luces del estadio esta vez no estará Hernán Rodrigo López perfilado para patear un penal sino que habrá un equipo que buscará sellar su pase a una final de Libertadores después de 19 años.

Aunque los protagonistas de esta película llamada “El River de Gallardo” intentarán que la escena final no se grabe en Asunción, sino en Brasil, como visitante, de punto y con el título en brazos, como el Boca de Bianchi y el Estudiantes de Sabella.

Lucas Jiménez – @lucasjimenez88

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