Cultura

9 junio, 2015

Yo me quiero casar, ¿y usted?

Casamiento, debut teatral de la dramaturga y directora Laura Loredo Rubio, volvió al espacio Defensores de Bravard para su segunda temporada. La muy divertida obra nos introduce al salón familiar donde se encuentran dos ex novios cuyos respectivos padres están casándose. Un quilombo, sí, pero divertido.

Foto Camila Ostrower

Elena y Hernán fueron novios durante cuatro años, pero cortaron hace un tiempo, no se sabe bien por qué. Ella quedó más enganchada que él, está claro. Hoy se reencuentran en una fiesta. Pero no cualquier fiesta sino la del casamiento del padre de Elena con la madre de Hernán. Para peor el turco Hernán decide caer con su nueva novia al evento. Las cosas no pueden salir bien.

En 2014, la primer temporada de Casamiento llegó a escena gracias a una iniciativa de financiamiento colectivo a través de Ideame. Ahora el proyecto, escrito y dirigido por Laura Loredo Rubio, volvió al espacio teatral alternativo de Defensores de Bravard, que lo viera nacer como producto del taller de dramaturgia de Matías Feldman.

En Casamiento, Loredo Rubio nos entrega un texto absolutamente efectivo, irónico e inteligente, sobre lo complicadas y ridículas que pueden ser a veces las relaciones amorosas y familiares. La obra va claramente de menor a mayor y en sus mejores momentos puede ser tan divertida como una buena sitcom, lo que no es poco decir. La directora opta por un registro realista que, sin embargo, para mostrarse más plenamente a veces necesita recurrir a la exageración, al exceso. Pero está bien. Hay veces en que lo ridículo de algunas convenciones sólo puede expresarse desde la mueca, desde el revoleo de unos ojos que buscan una mirada cómplice para preguntarle en silencio ¿puede ser que esto esté sucediendo en serio?

Y sí, pasa. Pasa todo el tiempo. Sólo hay que estar atento. Los casamientos son una fuente inagotable de situaciones increíbles para el entomólogo del bicho humano. El mandato social del casamiento, del amor hasta que la muerte nos separe, del día más feliz de la vida, logra que todo esté cargado de una expectativa excesiva. Basta con ver algunos episodios de Vestido de novia en el cable para confirmar que la gente es capaz de cualquier cosa en situación de boda. La noche es larga y además se bebe en abundancia. Cualquier cosa puede ocurrir.

Casamiento está perpetuamente al borde del estallido. Elena debe tolerar no sólo la mutación de su ex suegra en actual madrastra sino también que su ex novio aparezca en la boda del brazo de una pendeja tan linda como insoportable, mientras su padre no para de meter la gamba. Pero Hernán no la pasa mejor. No sólo se ve obligado a tolerar que su ex suegro le toque el culo a su vieja mientras le habla de lo bien que la van a pasar en la luna de miel sino que en algún momento se encuentra en el centro de la tormenta perfecta: madre, novia y ex novia criticándolo a un tiempo. Cada palabra lo entierra más. No hay forma de salir bien parado de ello.

Los seis actores y actrices cumplen sobradamente con las exigencias de sus personajes, pero en la segunda mitad explota la tana trucha Felicitas, mejor amiga y soporte de Elena en el difícil trance de volver a ver a Hernán. Su invulnerabilidad a la crítica aporta algunos de los momentos más divertidos de la obra, permitiéndose entrometerse en los espacios más íntimos sin registrar indirectas, hablando monotemáticamente de sí misma, absolutamente insensible al drama que se desarrolla a su alrededor. Todos tenemos un amigo o una amiga así, a prueba de balas.

Los diálogos fluyen, la escenografía y la luz cumplen construyendo ese salón para familiares que en el que se desarrolla la tragicomedia, mientras al otro lado de las puertas se adivinan la fiesta, los brindis y el carnaval carioca. El espacio de Defensores de Bravard, un primer piso de casa antigua plenamente aprovechado en sus posibilidades, permite además una atípica cercanía voyeurista con los actores y con su ridícula situación que va complicándose cada vez más.

Casamiento, de la que quedan solamente dos funciones, puede ser una experiencia de teatro independiente y autogestionado absolutamente disfrutable para un sábado a la noche.

Pedro Perucca – @PedroP71

 

Ficha técnico artística
Dramaturgia: Laura Loredo Rubio
Actúan: Clara Bullrich, Jorge Estevez, Gerardo Gil, Ana María Santiago, Cumelen Sanz, Marilú Tellería
Asistencia de dirección: Ayelén Tenenbaum
Producción ejecutiva: Zoilo Garcés
Dirección: Laura Loredo Rubio

Club de teatro Defensores de Bravard
Bravard 1178
Capital Federal
Reservas: 1532511956 y 1163769863
Web: https://www.facebook.com/teatro.defensoresdebravard
Entrada: $ 80,00
Sábados 23:00 hs
Hasta el 27/06/2015

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