Cultura

8 mayo, 2015

Gaspar Noé: Amor por el límite

Cercanos al comienzo del tradicional Festival de Cannes, algunos tópicos ya arden en las redes sociales. El más candente (pero no por eso sorpresivo) es el de Gaspar Noé y su cuarto film, Love, que amenaza a romper cualquier límite apenas se proyecte en las pantallas de la Costa Azul. Escándalo, pornografía y arte alrededor del francoargentino más reconocido del cine.

Cercanos al comienzo del tradicional Festival de Cannes, algunos tópicos ya arden en las redes sociales. El más candente (pero no por eso sorpresivo) es el de Gaspar Noé y su cuarto film, Love, que amenaza a romper cualquier límite apenas se proyecte en las pantallas de la Costa Azul. Escándalo, pornografía y arte alrededor del francoargentino más reconocido del cine.

Gaspar Noé y la violencia. Gaspar Noé y la violación. Gaspar Noé y el sexo explícito. Gaspar Noé, en fin, y la provocación.

Es sobre todo en los (muchas veces) cerrados claustros de la cinematografía que los debates de agenda pasan desapercibidos al hablarse en los medios de la “escandalosa” 50 sombras de Grey o de la supuesta ultraviolencia en Zero Dark Thity o American Sniper. Sucede que hace varios años apareció un director que corrió todo límite de lo que puede llamarse “polémica” o “escándalo”.

Nacido en la Argentina en 1967 y radicado en Francia, Gaspar Noé comenzó a llamar la atención con su cruda puesta de cámara desde temprano. Luego de filmar algunos cortos de manera independiente, fue con Carne (1991) que este curioso realizador se metió en el Festival de Cannes llamando la atención con un cortometraje que sometía a los sentidos a un viaje violento, enfrentándolos con primerísimos planos de desangramiento animal y relaciones insestuosas.

Es cierto. El cine nunca se jactó de ser un arte libre de pecado y son muchos los directores que a lo largo de su historia plantaron en su obra semillas de incorrección y provocación: desde Buñuel a Pasolini, lejos de buscar solo levantar polvoreda, cada plano que ve en su interior una penetración en primer plano o un ojo diseccionado tenía un papel en la potencialidad dramática de la escena. Sin embargo las redes sociales y el fácil acceso al cine potencia aún más ciertas irreverencias. Vale preguntarse, entonces, si sucede lo mismo con el director de Irreversible.

Amor, amor, amor

Love Gaspar NoéMucho se ha hablado y poco se ha visto desde que en 2014 se anunció que en la próxima edición del Festival de Cannes se estrenará la cuarta obra de Gaspar Noé: Love. Lo primero en trascender fue un peculiar poster promocional. En un predominante tono rosa y anaranjado se reconoce la forma de tres lenguas danzando entre sí. En la parte inferior, un lechazo (vamos a decirlo, es lo que es y el artículo demanda decirlo así) delinea el título de la película.

Gaspar Noé planta bandera en el Festival y lo sabe. A partir del hecho, las especulaciones comenzaron a correr y poco se habló y habla del argumento de la película. Puede tratarse sobre una joven buscando ascender en la industria del porno o ser simplemente un documental de una fábrica de chicles, a nadie le importa. Lo relevante aquí es que el director, nuevamente, busca armar lío en los pasillos del festival y sólo así logra llamar la atención. O no.

Love cuenta la historia de Murphy (Karl Glusman), un joven padre que disfruta de una siesta con su esposa y su hija de tres años. Suena el teléfono. Atiende. Escucha la voz de su ex-suegra, preguntando sobre el paradero de su hija, desaparecida hace un tiempo y temerosa de que haya sufrido un accidente. Es entonces cuando Murphy comienza a recordar su relación con la chica y las aventuras sexuales en las que se vieron envueltos.

Es, sin dudas, un argumento suficiente para que Noé desplegara todas las aptitudes que demostró tener para poner frente a la cámara situaciones explotadas de sexo. Basta recordarlo dirigiendo el video de los Placebo Protege – moi, duramente censurado por tratarse, básicamente, de un plano secuencia dentro de una fiesta negra.

¿Es todo esto argumento suficiente para calificarlo de un simple provocateur? Lo cierto es que este autor no posee estrenos sin salvajes críticas y grandes alabanzas por igual. Irreversible, quizá su película más conocida, aún hoy sigue siendo objeto de debate en el mundo cinematográfico y el arribo a los medios del nuevo póster de Love (un pene eyaculando en unos pechos desnudos) no parece querer sacarlo de ese lugar.

Es necesario preguntarse qué puede resultar más violento y explícito para el espectador: si un plano secuencia de nueve minutos de una violación, cuyo argumento requiere que sea filmado de esa manera; o una jovencita sometida a los designios de un joven millonario sólo por el hecho de tener poder y dinero con una cámara y una voluntad dramática que casi la felicitan por ponerse en ese lugar.

Iván Soler – @vansoler

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