Europa

30 abril, 2015

Mayo: Un mes decisivo en España

El próximo 24 de mayo se realizaran en España elecciones en casi todas las comunidades autonómicas y los municipios del país. Estos comicios prefiguran lo que será la elección general de fin de año.

El próximo 24 de mayo se realizaran en España elecciones en casi todas las comunidades autonómicas y los municipios del país. El tradicional bipartidismo entre el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) parece haberse transformado en un «cuatri-partidismo» que incluye a las nuevas formaciones como Podemos y Ciudadanos. Estos comicios prefiguran lo que será la elección general de fin de año.

La crisis del bipartidismo

Desde octubre del 2014 cuando Podemos encabezó por primera vez las encuestas para las elecciones generales de este año las alarmas del bipartidismo español comenzaron a sonar. La democracia pos-franquista por primera vez en 35 años se encontraba ante una situación absolutamente novedosa. Una nueva formación política liderada principalmente por jóvenes provenientes del ámbito académico lograba encabezar unas encuestas dejando atrás tanto al PSOE como al PP.

Los integrantes de Podemos se mostraron desde su conformación en enero del 2014 como quienes pretendían canalizar las demandas democratizadoras que se expresaron en las masivas movilizaciones del 2011. Las consecuencias sociales de las políticas de austeridad y los escándalos de corrupción que involucran a los más altos funcionarios del actual gobierno -y aquéllos que los precedieron-, son los que habilitaron una crisis del bipartidismo.

Desde entonces, Podemos se ha instalado en el «centro del tablero político» como les gusta decir a sus dirigentes, ha continuado a encabezando las encuestas y ha logrado movilizar a cientos de miles de personas el último 31 de enero en Madrid con la consigna de que el momento del cambio «es ahora».

Pero el ocupar «el centro» del tablero político en un país que atraviesa una profunda crisis económica y política no es para nada sencillo. Mucho menos para una formación con tan poco tiempo de existencia.

El PP y el PSOE reaccionaron instintivamente atacando a Podemos como el resultado de una «irracionalidad política» que duraría unos pocos meses. Esos primeros golpes fortalecieron a la agrupación de Pablo Iglesias. Pero los ataques sistemáticos que más afectan a Podemos llegaron desde los medios de comunicación.

Las denuncias de corrupción sin fundamentos o jamás comprobadas, así como la apuesta de sembrar el temor en torno a la posibilidad de que se reproduzca el ejemplo de Syriza en Grecia, fueron sus principales herramientas.

En este panorama es que en los últimos meses ha emergido Ciudadanos como otra expresión de la crisis del bipartidismo. La formación originaria de cataluña que en febrero apenas marcaba en las encuestas seis puntos, actualmente ronda los 20.

Así como el ascenso de Podemos se dio a partir de ganar a una parte importante del electorado del PSOE, Ciudadanos ha seguido el mismo camino con quienes apoyaban al PP. Su perfil liberal pretende captar los anhelos de cambios que también expresa Podemos pero sin romper el régimen político vigente o cuestionar las políticas de austeridad.

Cómo responden el PP y el PSOE

En esta coyuntura el PP como partido de gobierno apunta a destacar que ha comenzado a disminuir levemente la desocupación, que es el problema que más preocupa a la mayoría de los españoles. Según ellos, la crisis estaría comenzando a superarse y como sostiene Mariano Rajoy no es momento «para aventuras desconocidas que pueden generar inestabilidad».

El PP no sólo apuesta a mantener el voto conservador, sino a establecerse claramente como un partido de derecha. Si bien en España las expresiones políticas fascistas no tiene el impacto como en otros lugares del continente (Alemania, Francia o Reino Unido), el PP busca captar ese espacio ideológico para sus filas. A ese objetivo apuntan las propuestas de Esperanza Aguirre en Madrid para echar a los «sin techo» de las calles y terminar con las movilizaciones en el centro de la ciudad porque «ahuyentan a los turistas».

Por su parte, el PSOE pretende seguir demostrando que el bipartidismo sigue con vida. La maniobra de adelantar las elecciones en Andalucía que le permitieron triunfar ampliamente alimenta la esperanza de los socialdemocratas de continuar presentándose como los principales opositores al PP. Pero el triunfo en Andalucía también le trajo serios problemas.

Ante la imposibilidad de alcanzar la mayoría para gobernar, el PSOE se ve obligado a atraer a Podemos para que lo apoye en la presidencia de la Junta. Si bien no se propone terminar con los desahucios o con los altos salarios de los funcionarios para reincorporar trabajadores del Estado despedidos -como ha exigido Podemos-, si ha cedido en la renuncia de los ex presidentes andaluces del PSOE José Antonio Griñan y Manuel Chaves a continuar en la actividad política luego de las acusaciones de corrupción.

En el fuego cruzado puede haber cambio

En esta coyuntura volvió a la escena pública el caso de Rodrigo Rato, quien fuera años atrás director del FMI y uno de los principales dirigentes del PP. El allanamiento de su domicilio y una breve detención a mediados de abril hizo recordar a la mayoría de los españoles que muchos de los más acérrimos defensores la austeridad neoliberal están involucrados en multimillonarias estafas (fraude fiscal, blanqueo de capitales, delitos contables, tráfico de influencias).

También el cruce acusaciones entre las fuerzas debilita al PSOE. Así es el caso de Antonio Cerrillo en el municipio de Almería que tuvo que renunciar a su candidatura luego de que el PP denunciara que había sido detenido por tenencia de cocaína en la puerta de un prostíbulo.

Ante el estancamiento de Podemos en las encuestas, los medios de comunicación han cesado relativamente sus ataques. La nueva formación política ha demostrado mantenerse en el «centro del tablero político» en contra de los pronósticos de todos sus adversarios, pero ahora enfrenta nuevos desafíos.

El crecimiento de Ciudadanos que pretende ocupar un lugar de «centro» (en términos político-ideológicos) que capitalice el descontento con la crisis le ha planteado a Podemos un nuevo problema en las últimas semanas.

Carlos Fernández Líria, profesor de filosofía que propone republicanizar el populismo, sostiene en una reciente nota en El Diario que «en Podemos queremos salvar todo lo que Ciudadanos dice defender, pero salvarlo del modelo económico que Ciudadanos consiste en apoyar».

En ese debate también ha intervenido el mismo Pablo Iglesias que en otra publicación ha dejado en claro que la centralidad política que ellos buscan no es «el centro» político-ideológico y que «quizá sea esta la última vez que se presente una oportunidad para que la centralidad sea ocupada por una fuerza con una voluntad política como la nuestra, que señala la democratización de la economía como principal objetivo».

Lucas Villasenin – @villaseninl

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