América del Norte

31 marzo, 2015

EEUU: Indiana aprobó una ley anti-LGBT

La nueva ley de “Libertad Religiosa” aprobada en el Estado de Indiana permitirá, entre otras cosas, que dueños de negocios se nieguen a atender a personas por su orientación sexual.

La nueva ley de “Libertad Religiosa” aprobada en el Estado de Indiana permitirá, entre otras cosas, que dueños de negocios se nieguen a atender a personas por su orientación sexual.

El pasado sábado una multitud se manifestó en el Estado del medioeste del país del norte en rechazo a la ley de “Libertad Religiosa” («Religious Freedom Restoration Act») que, según plantean organizaciones de derechos civiles y LGBT, permite la discriminación de personas por su identidad u orientación sexual bajo la excusa de las creencias religiosas. “Sin odio en nuestro Estado” fue el lema que reunió a miles en la ciudad de Indianápolis.

El jueves de la semana pasada, el gobernador republicano Mike Pence firmó el acta y la convirtió en ley, luego de haber sido votada por amplia mayoría en las dos cámaras del parlamento.

Quienes promovían la ley, entre ellos Pence, argumentaban que la ley protegía a los ciudadanos de tener que actuar contra sus creencias. Esto habilita a que comercios o empresas puedan elegir no vender sus productos a personas LGBT, por ejemplo.

La respuesta no fue solo la masiva movilización en repudio sino que numerosos comercios lanzaron una campaña llamada “Abierto para la Atención”, colocando carteles en sus vidrieras que signaban “aquí se atiende a cualquiera”.allpeople

También se lanzó una campaña en las redes sociales promoviendo un “boicot” al Estado de Indiana bajo el hashtag #boycottIndiana (fue trending topic en Twitter), al que adhirieron no sólo virtualmente centenares de miles de usuarios, sino también las alcaldías de San Francisco y Seattle -ambas demócratas- que prohibieron a sus funcionarios viajar a Indiana, según informó la BBC. También empresas locales y otras de mayor envergadura como Yelp o Apple se manifestaron contra la nueva legislación.

Activistas a favor de los derechos de LGBT plantean, además del rechazo a la normativa y la exigencia de su derogación, que se apruebe una nueva ley que impida la discriminación de las minorías y en concreto por razón de la orientación sexual.

Avanzada conservadora en todo EEUU

Indiana no es el primer Estado en sancionar una ley semejante. Según el senador republicano David Long: «Esta misma ley ha estado en los libros del gobierno federal por 22 años». De hecho, fue aprobada como ley nacional en 1993, promulgada por el entonces presidente Bill Clinton. Fue encontrada inconstitucional por la Corte Suprema en 1997 en un caso por la expansión del edificio de una Iglesia, conocido como Boerne vs. Flores.

Originalmente la ley había sido sancionada con la intención de proteger a religiones minoritarias como las de los pueblos originarios estadounidenses en sus prácticas y costumbres. Por ejemplo, bajo esta ley se permitió en enero de este año que un preso de religión musulmana mantuviera su barba en prisión. Pero desde entonces, 20 Estados (incluyendo Indiana) aplicaron leyes similares con el lobby de grupos conservadores.

Esta ley que en Estados Unidos ofrece una especie de derecho a la objeción de conciencia por motivos religiosos se encuentra en estado parlamentario en Arkansas a la fecha y fue recientemente vetada por el gobernador de Arizona una iniciativa similar.

Tanto el caso de Indiana como el de Carolina del Sur tienen la particularidad de que no sólo otorgan esa libertad de conciencia a individuos, sino también a empresas.

El gobernador del Estado en cuestión, Mike Pence, rehusó contestar en una entrevista en el canal ABC la pregunta “¿La nueva ley de libertad religiosa de Indiana hará posible la discriminación a los homosexuales?”. Aplicó evasivas, pero en una pregunta tan sencilla que podría ser respondida por sí o por no (como bien increpó el periodista George Stephanopoulos), su no-respuesta habló por sí sola.

En una sociedad tan compleja políticamente como la norteamericana, que vio nacer al derechista Tea Party en sus narices y que se parece bastante más a House of Cards que lo que muchos quisieran creer, situaciones como esta no sorprenden.

Artistas desde Ashton Kutcher hasta Miley Cyrus, pasando por James Van der Beek (Dawson’s Creek) y Sophia Bush se expresaron públicamente también en rechazo a esta negación de derechos en pos de una supuesta libertad religiosa.

Por otro lado, otra serie de Estados intentan reafirmar su voluntad democrática sancionando legislaciones en defensa de las personas LGBT, pero negociados con sectores conservadores religiosos. El gobierno de Utah, también en manos de republicanos, votó hace una semana una ley que protege de la discriminación en el empleo y la vivienda basado en la orientación sexual y la identidad de género. Esta ley ha sido llamada “acuerdo de Utah” está plagada de concesiones a los la Iglesia Mormona (de gran peso en la región), como por ejemplo, la exención explícita para organizaciones como Boy Scouts que ahora podrán prohibir tener a personas LGBT como líderes. También otras instituciones, religiosas estrictamente, benéficas o universidades están excluidas de la defensa de los derechos de LGBT.

Son en total 19 Estados (más el distrito de Columbia) quienes aprobaron legislaciones en defensa de personas LGBT.

 

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