Géneros

26 marzo, 2015

El PRO celebró el Día de los derechos del niño por nacer

Altos funcionarios del PRO participaron de la celebración del “Día de los derechos del niño por nacer” y de la ceremonia en la que el padre Hernán de la Villa 1-11-14 bendijo los ajuares. La política antiderechos y la contradicción con los derechos no garantizados de los niños y niñas ya nacidos.

La vicejefa del Gobierno porteño, María Eugenia Vidal, junto al jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, y el senador nacional, Diego Santilli, participaron de la celebración del “Día de los derechos del niño por nacer” y de la ceremonia en la que el padre Hernán de la Villa 1-11-14 bendijo los ajuares, realizados por adultos mayores de los centros de jubilados porteños, que se le entregarán a las madres de la villa.

El origen de una cruzada antiderechos

La celebración de la fecha existe a partir de un decreto de 1998 del entonces presidente Carlos Menem. Y la primera ceremonia oficial se realizó en el Teatro Coliseo, el 25 de marzo de 1999. En ella, ante a una primera fila con altos representantes del Vaticano y de la cúpula eclesiástica local, el presidente alzó a un niño de siete meses, afirmando la «firme defensa de la vida desde la concepción» y refiriéndose al aborto como “la típica expresión de la cultura del egoísmo y de la muerte».

Al Congreso de la Nación, la iniciativa entró de la mano de la diputada evangelista Cynthia Hotton y la senadora Liliana Negre de Alonso.

En varias oportunidades Hotton expresó que conmemorar el «Día de los derechos del niño por nacer» es festejar la defensa de la vida y hablar de estos temas de manera objetiva y científica, dejando de lado las cuestiones ideológicas. Desde el inicio se intentó presentarlo como un día que no es de nadie y es de todos. Pero nada más lejos de la realidad, porque el decreto de Carlos Menem estuvo atravesado por una historia de intereses y disputas.

La asunción de una posición antiabortista de quien indultó a genocidas y apropiadores de bebés durante la última dictadura militar, no tuvo nada que ver con los valores y la defensa de la vida: Menem necesitaba el apoyo de la Iglesia para su re-reelección y el silencio del Episcopado frente al dramático aumento de la pobreza y la desocupación. Y su posición contra el aborto fue una de las claves de la negociación, que significó un avance de la injerencia religiosa y de los sectores antiderechos de las mujeres en la política de Estado.

Nuevos cruzados

El impulso de este tipo de iniciativas por parte de funcionarios del PRO no es una novedad. Ya lo han hecho en años anteriores y es plenamente coincidente con los posicionamientos en la materia. No es desconocida para nadie la estrecha relación de figuras de primerísimo plano del PRO con la Iglesia, como Gabriela Michetti. Incluso la misma Cinthia Hotton fue legisladora macrista, hoy alejada para sumarse al massismo.

Recordemos también que en octubre 2012, Mauricio Macri vetó el protocolo para la atención de los abortos no punibles en la Ciudad de Buenos Aires aprobado por la legislatura porteña y que contaba con el apoyo de las organizaciones de mujeres y feministas que pugnan por la despenalización y legalización de la interrupción voluntaria del embarazo.

No es entonces la primera vez que funcionarios porteños manifiestan su preocupación por los niños por nacer. Cabe preguntarse qué grado de responsabilidad creen tener en la suerte de los niños ya nacidos.

Sólo para repasar algunos de los puntos pendientes en materia de derechos de la niñez en la Ciudad, es fundamental hacer referencia al aumento de la mortalidad infantil y a la falta de vacantes en el nivel inicial.

Mientras el PRO se preocupa por la vida embrionaria, la mortalidad de bebés aumentó de 7,3 por mil durante el 2013 al 8,9 en 2014. En las comunas del sur, precisamente donde los funcionarios asistieron a la bendición de ajuares, la tasa trepa al 10,7 por mil, más del doble que en la zona norte.

Sorteados los problemas para sobrevivir en los lugares más desiguales y postergados de la ciudad, las niñas y niños plenamente nacidos y en condiciones de asistir a la escuela, deberán tener suerte de poder ingresar al nivel inicial. Quizá muchos extrañando la gran preocupación de la cual gozaban cuando aún se encontraban en el vientre de sus madres.

María Paula García – @MariaPaula_71

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