Cultura

23 enero, 2015

Verano en serie I: Sons of Anarchy

A partir de la proliferación de sitios streaming en internet (Netflix, Cuevana, Miratuserie), la cultura de series ha dejado de ser una costumbre de pocos y se ha expandido al masivo. Es por ello que en Notas entendemos que, recostado con un buen tereré, es un gran momento para que no te pierdas en la oferta y encuentres tu nueva serie preferida. Hoy: Sons of Anarchy.

No es una novedad que, a partir de la proliferación de sitios streaming en internet (Netflix, Cuevana, Miratuserie), la cultura de series ha dejado de ser una costumbre de pocos y se ha expandido al masivo. Es por ello que en Notas entendemos que, recostado con un buen tereré, es un gran momento para que no te pierdas en la oferta y encuentres tu nueva serie preferida. Hoy: Sons of Anarchy.

Le pasó a Messi en el mundial de Brasil. Leonardo Di Caprio la sufrió en la última entrega de los Oscar. Más de una vez habrás tenido que ver a ese o esa que no estudió ni un poco para el examen sacarse un 9 mientras vos, que no saliste de tu cuarto en todo el finde para quedarte leyendo, te volviste a casa con un injusto 6. Así como en todo, en el mundo de la ficción también existe la injusticia.

Sons of Anarchy, a pesar de haber demostrado solidez narrativa y estética temporada tras temporada, jamás es colocada junto a otras grandes series (Breaking Bad, Mad Men, Los Soprano) en el podio de la época de oro de la televisión. Pero, ¿qué es lo que nos lleva a poner a esta historia de un club de motociclistas californianos al lado de lo mejor de la ficción de los últimos tiempos?

Charming es un soleado pueblito a un costado de las rutas californianas. En él es donde se encuentra el club de motociclistas Sons Of Anarchy (SOA), una cofradía de muchachos fanáticos de la Harley, la bebida y, por qué no, las mujeres. Sin embargo, como SOA, existen muchos otros clubes. Y aquí es donde se va desarrollando la trama detrás de ese apacible pueblito. Sons Of Anarchy no puede existir sin Charming así como Charming no puede existir sin los Hijos de la Anarquía.

Este grupo de amantes de las motos está encabezado por el veterano Clay y, fundamentalmente, por el joven Jax Teller, el centro de este western motorizado. Jax, hijo del fallecido fundador de los Sons, nota que los objetivos del club son muy distintos a los que se habían propuesto cuando fue creado a principios de los años 70. Lo que una vez fue concebido como una suerte de agrupación política de motoqueros con principios emancipadores que combatan dogmas consumistas, terminó pervirtiéndose en una maraña de negociados con traficantes de armas y hundido en un espiral de violencia. Estos pensamientos son potenciados tras encontrar unas viejas cartas de su padre, poniendo en papel su deseo de que el club, algún día, vuelva a ser lo que era.

A simple vista Sons of Anarchy podría interpretarse como una serie que apunta a un público masculino, fetichista del aceite y los motores y quizá predispuesto a ver algún que otro culo pasando frente a la cámara. Sin embargo, todo aquello que se le atribuye de novedoso a series como House Of Cards y Game Of Thrones en cuanto a tramas repletas de traiciones y mucha rosca política, SOA lo había hecho muchos años atrás.

Kurt Sutter, su creador (marido de la actriz que interpreta a Gemma, la madre de Jax y virtual matriarca del club), no deja ningún cabo suelto. Cada línea de diálogo, cada personaje que aparece en cámara, cada acción que cualquiera efectúe está milimétricamente pensado para ser retomado en otro episodio e incluso otra temporada. Pactos entre clubes son hechos y desechos constantamente.

Estamos hablando de una serie cuya primer temporada se estrenó en 2008. Lo mismo podemos decir en cuanto a construcción y evolución de personajes: la virtud de Breaking Bad o Los Soprano se potencia en Charming. Mientras que en aquellas series no hay buenos ni malos, en Sons Of Anarchy simplemente hay un personaje peor que el otro.

La séptima y última temporada finalizó el pasado diciembre en la cadena de cable FX. Siendo la serie más popular de la historia del canal, logró ser vista en su último episodio por la nada despreciable cantidad de 9,26 millones de televidentes. Aún así, la industria jamás logró reconocer a estos buenos muchachos.

Al respecto, Sutter dice lo siguiente: “Honestamente, creo que si Sons of Anarchy alguna vez recibiera una nominación a los Emmy perderíamos seguidores. Nuestra grandiosa reputación de idiotas forajidos se vería manchada. O, mejor dicho, falta de manchas. Yo sería otro tarado de traje en la alfombra roja, fingiendo estar interesado en todo esto”. O, en otras palabras, el chaleco no se mancha.

 

Iván Soler – @vansoler

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