Salud

14 enero, 2015

Comida en verano: ¿cómo cuidarse? ¿qué conviene comer?

Hace unos días el Ministerio de Salud de la Nación difundió un comunicado con una serie de recomendaciones para la alimentación veraniega con el objetivo de evitar enfermedades y otros inconvenientes derivados de los efectos del calor sobre la comida que consumimos.

Hace unos días el Ministerio de Salud de la Nación difundió un comunicado con una serie de recomendaciones para la alimentación veraniega con el objetivo de evitar enfermedades y otros inconvenientes derivados de los efectos del calor sobre la comida que consumimos.

Las primeras indicaciones brindadas por el Ministerio son básicas pero no por eso hay que dejar de recordarlas: resulta fundamental mantener la cadena de frío de aquellos alimentos que lo requieran así como también «controlar la fecha de envasado y vencimiento de los productos».

Puntualmente se recomienda, para las salidas a la playa u otros lugares de gran exposición al sol «prestar más atención a la hidratación y a poner mayor cuidado en la manipulación y traslado de alimentos». Especialmente sobre aquellos que requieren refrigeración, «como es el caso de leches, yogurt, quesos, sándwiches y carnes». El objetivo principal es «evitar la multiplicación de bacterias que causan las llamadas Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA)».

La cartera a cargo de Juan Manzur recordó que durante el verano «suele incrementarse el riesgo» de contraer enfermedades transmitidas por alimentos, «debido a que por las altas temperaturas y la humedad ambiente aumenta la posibilidad de desarrollo de bacterias».

El comunicado describe que algunos de los síntomas de las ETA pueden ser «diarreas, vómitos o dolores semejantes a los de una gripe, unas horas o inclusive días después de la ingesta» de los alimentos contaminados.

Se destaca la necesidad de tener una «correcta higiene» de los productos frescos y envasados, controlando «la buena conservación de los mismos» en función de su fecha de vencimiento, «así como la temperatura a la que deben ser mantenidos».

También plantea que, en caso de llevar alimentos a lugares al aire libre (playas, parques, etc.) «debe hacerse en una heladera portátil y protegidos del sol, colocándolos debajo de una carpa o sombrilla».

En caso de no poder resguardarse los alimentos a la sombra, «es conveniente optar por aquellos que soportan mejor las condiciones de temperatura ambiente como los enlatados, frutas o desecados en vez de lácteos, quesos o sándwiches».

Otro punto a tener en cuenta, según el Ministerio de Salud, es que los productos que «estén listos para consumir» no deben permanecer fuera de la heladera por «más de una hora antes de ingerirlos, recalentarlos, refrigerarlos o congelarlos». Por esto se recomienda desechar cualquier tipo de comida que haya pasado más tiempo que el estipulado sin la refrigeración adecuada.

Finalmente las frutas y verduras, «deben lavarse cuidadosamente antes de ser ingeridas, para evitar tanto la contaminación microbiana como la presencia de productos químicos».

Más allá de estas recomendaciones generales Sebastián Laspiur, titular de la Dirección de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades No Transmisibles del Ministerio de Salud de la Nación, sostiene que los días de calor, «el cuerpo debe evitar sobrecargar el trabajo digestivo con platos calientes, pesados e hipercalóricos típicos de la época invernal».

Al respecto plantea reemplazar ese tipo de comida «por frutas y verduras de estación, que se caracterizan por ser frescas y ligeras, y se las puede combinar en preparaciones fáciles y rápidas».

La sugerencia del Ministerio apunta al consumo de duraznos, pelones, ciruelas, paltas, sandía, melones, tomate, calabaza, zapallito, berenjena, pimiento, pepino, frutillas, cerezas y peras. Todos estos productos de temporada tienen «mayor volumen de agua en su composición, así como antioxidantes, vitaminas A, C y E y betacarotenos».

Diariamente está recomendado ingerir «un mínimo de 400 gramos entre frutas y verduras» y «al menos dos raciones, deben consumirse crudas, preferentemente con su cáscara».

Respecto a los líquidos, «es recomendable tomar no menos de dos litros a lo largo del día en sus variantes de agua con o sin gas, jugos y licuados naturales de frutas o verduras». Laspiur recuerda que «la sed se presenta cuando ya existe cierto grado de deshidratación, por lo cual es indispensable anticiparse a la sensación de sed».

Por último se sugiere, «ante las altas temperaturas», reducir el consumo de «bebidas alcohólicas y cafeína e infusiones y comidas muy calientes, debido a que suelen poseer alto contenido en sodio».

 

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