Medio Oriente

13 enero, 2015

Mokattam: La ciudad basura

En las afueras de El Cairo, capital de Egipto, se encuentra Mokattam un distrito históricamente habitado por cristianos coptos. Conocida como la “Ciudad Basura”, recicla los residuos de la capital. Sus habitantes son los zabbaleen, cuya traducción al español es “Gente basura”.

En las afueras de El Cairo, capital de Egipto, se encuentra Mokattam un distrito históricamente habitado por cristianos coptos. Conocida como la “Ciudad Basura”, recicla los residuos de la capital. Sus habitantes son los zabbaleen, cuya traducción al español es “Gente basura”.

Historia de migraciones internas y usos de la basura

Durante los años 30 y 40 del siglo XX una importante migración interna se dio en Egipto. Una gran cantidad de campesinos sin tierra del El Badari, distrito de Asiut, en el Alto Egipto (al sur del país) debieron trasladarse a El Cairo en busca de trabajo. Estos eran mayoritariamente cristianos coptos.

En un primer momento se asentaron en el distrito Imbaba bajo jurisdicción de la Gobernación de Giza. Allí se dedicaron a la crianza de cabras, gallinas y principalmente cerdos. Estos últimos eran alimentados con los compuestos orgánicos que compraban a los wahiya (“gente del oasis”).

Los wahiya fueron los primeros recolectores de basura de El Cairo que arribaron a la ciudad en la década de 1910 provenientes el oasis Dakhla, en el desierto occidental de Egipto. Fue entonces que hicieron un acuerdo con los propietarios de la capital mediante el cual les cobraban por recoger y reciclar los residuos domésticos.

Con el correr de los años los cristianos coptos comenzaron también a realizar la recolección de basura ya que les era más sencillo que comprarla a los wahiya, así adoptaron el nombre por el que se los conoce actualmente: zabbaleen (“gente basura”).

Sin embargo, debido a la potestad de la “gente del oasis” de cobrar a los habitantes de El Cairo por ese trabajo, se estableció un acuerdo informal donde los zabbaleen pasaron a ser subordinados de aquellos. Los wahiya eran los responsables de garantizar el servicio, pero en los hechos quedaron como intermediarios entre los residentes y quienes efectivamente realizaban el trabajo.

En 1970 el gobernador de Giza expulsó a los zabbaleen de Imbaba y estos se trasladaron a su asentamiento actual, una cantera abandonada al pie de las colinas Mokattam que depende de la Gobernación de El Cairo.

Un sistema eficiente y un modo de vida

En el medio de las edificaciones se puede ver un corral para cerdos y algunas vacas
En el medio de las edificaciones se puede ver un corral para cerdos y algunas vacas

Hay que destacar que durante todos estos años la basura recogida en El Cairo no fue llevada a algún tipo de depósito, si no que los zabbaleen la trasladaban y la siguen trasladando a su ciudad, Mokattam.

Escuelas, hospitales e incluso la iglesia cristiana más grande de Medio Oriente están presentes en la ciudad pero con una particularidad: todo está lleno de basura. Se calcula que actualmente unos 40 mil zabbaleen (de los cuales casi 30 mil viven en Mokattam) trabajan recogiendo y reciclando seis mil toneladas de basura por día.

Allí realizan un proceso de reciclado de entre el 80% y el 85% de los residuos (las empresas occidentales alcanzan a reciclar solo un 25%). Primero los cerdos comen la basura orgánica -que representa un 60% del total- y luego los pobladores separan aquellos materiales reutilizables o vendibles a través de cientos de micro-empresas familiares.

De esta forma se gesta un complejo sistema de reciclaje, reventa y reutilización ya que algunas de las microempresas generan nuevos productos a partir de la basura.

«No es solo un trabajo, es una vida», dijo Naim Isat Gindy, nieto de uno de zabbaleen originales de El Cairo, al New York Times. Generaciones han nacido y crecido para ser recolectores y recicladores de basura. Toda su vida la pasan rodeados de residuos. La tradición indica que solo el hijo mayor es enviado a la escuela mientras que el resto de la familia se dedica a esta tarea.

Si bien el gobierno egipcio en varias oportunidades ha cuestionado e intenta aun hoy erradicar la Ciudad Basura, jamás ha brindado apoyo estatal al trabajo realizado por los zabbaleen y sigue dependiendo de él.

Que además este trabajo haya recaído sobre la minoritaria comunidad cristiana tiene que ver con el importante papel de los cerdos que, para la cultura musulmana, son animales impíos que no se pueden comer ni criar.

La empresa propia, las multinacionales y la gripe

En el año 1989 el gobierno egipcio obligó a los wahiya y los zabbaleen a formalizar su trabajo. Así se creó la Compañía de Protección del Medio Ambiente (CPMA), una empresa privada responsable de la recolección de residuos.

Esto vino acompañado de la exigencia de que los zabbaleen dejen de utilizar carros tirados por burros y los reemplacen por camiones. El requerimiento fue cumplido a medias ya que hay calles de El Cairo que son inaccesibles para el transporte motorizado.

Mokattam iglesia
La iglesia de Mokattam, construida en la montaña de la cantera, es el templo cristiano más grande de Medio Oriente

Por otra parte, en 2003 el gobierno egipcio otorgó concesiones millonarias a empresas extranjeras para que se ocupen de la recolección de residuos en la capital. El sistema fue repudiado por la población y los zabbaleen que se vieron fuertemente afectados.

Las multinacionales solo estaban obligadas a reciclar un 20% de la basura (contra el 80% que realizan los zabbaleen), además el impuesto que debían pagar los ciudadanos estaba asociado a la tarifa de electricidad por lo que de acuerdo al consumo de esta se pagaba por la recolección.

La conflictividad llevó a un intento de subcontratación de los zabbaleen por parte de las empresas pero fracasó debido a los bajos salarios ofrecidos que eran menores que lo que obtienen los recolectores informales con sus tareas habituales.

Finalmente, la última gran batalla entre los habitantes de Mokattam y el gobierno egipcio se dio en 2009. Ese año la llamada gripe aviar o gripe porcina generó pánico a nivel mundial y las autoridades de El Cairo encontraron su oportunidad. Egipto fue el único país del mundo que respondió a la gripe H1N1 matando a sus cerdos. 300 mil fueron ejecutados.

La repercusión inmediata fue la ruptura del sistema de reciclaje de los zabbaleen ya que se vieron imposibilitados de separar la basura orgánica del resto. El Cairo se vio rápidamente repleta de basura generando un crecimiento de la población de ratas. Por su parte, en Mokattam aumentaron los casos de anemia, ya que la carne de cerdo era la única fuente de proteínas de sus habitantes.

Posteriormente, el gobierno egipcio reconoció que ese fue un intento para desalojar a los zabbaleen y trasladarlos fuera del área metropolitana de El Cairo. La inestabilidad política desatada en el país durante la “primavera árabe” (2011) y los años posteriores interrumpió estos planes.

Hoy la Ciudad Basura sigue ahí, con sus habitantes resistiendo para defender lo que ya es un modo de vida perfectamente integrado al crecimiento urbano desigual y carente de planificación de las grandes urbes de los países del Tercer Mundo.

 

Santiago Mayor – @SantiMayor

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