Economía

8 enero, 2015

Al rescate de la rentabilidad petrolera

Desde hace seis meses que el precio del petróleo viene cayendo a nivel internacional. ¿Cómo afecta eso a nuestro país? ¿Qué medidas se están tomando al respecto y en función de qué intereses?

El precio internacional del petróleo se viene desplomando de manera continua desde mediados de 2014, llegando a niveles inferiores a los 50 dólares cuando hace seis meses alcanzaba los 107 por barril.

En el caso de la cotización en Estados Unidos, el crudo tipo West Texas Intermediate (WTI) para entrega futura a mediados de febrero esta alrededor de 48 dólares. Este valor es el más bajo desde el 21 de abril de 2009. En el caso del crudo tipo Brent, el que se obtiene en el Mar del Norte y es de referencia para Europa, llegó a los 50 dólares el barril en la bolsa de Londres, también tocando el piso más bajo desde el 1 de mayo de 2009.

Estos valores no se registraban desde hace casi seis años, por lo cual no está mal empezar a pensar en una nueva situación histórica en materia petrolera a nivel global. En tal caso, habrá que ver las causas y consecuencias.

En el plano local hay diversas opiniones sobre los efectos que la caída del petróleo puede producir en el país. Hay quienes dicen que Argentina se beneficia ya que va a importar combustibles refinados por menos cantidad de dólares (en 2013 se importó la enorme cantidad de 12.000 millones de dólares), lo cual mejorará el déficit energético. Por el otro lado, hay una gran preocupación acerca de los niveles de inversión del sector con un escenario mundial con petróleo barato.

Ante esto, el gobierno nacional reaccionó con un paquete de medidas para resguardar al sector hidrocarburifero de los embates externos e intentar mantener el nivel de inversión en 2015.

La de mayor resonancia fue la baja del 5% en los combustibles de todas las estaciones de servicio del país a partir del 1 de enero de este nuevo año anunciada por el ministro de Planificación, Julio De Vido, el ministro de Economía, Axel Kicillof, y la secretaria de Energía, Mariana Matranga. Según De Vido, esta medida (bastante festejada por el oficialismo y por medios afines) tiene un impacto positivo directo de millones de pesos “que se vuelcan al consumo”. En el caso de YPF, el litro de Infinia pasó de $13,41 a $12,74 y en la nafta súper de $11,91 a $11,31.

De todas formas, el contexto de los precios de los combustibles es negativo respecto del consumo ya que, por ejemplo, durante 2014 las naftas fueron aumentando mes a mes, llegando a una inflación total de casi el 50%.

Otra medida impulsada por el gobierno, y acordada con las provincias petroleras de la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (OFEPHI), los sindicatos y las empresas privadas del sector, fue llevar el valor interno del barril de petróleo local tipo Medanito de 83 a 77 dólares y tipo Escalante de 67 a 60 dólares. Vale aclarar que el precio internacional y el local están desacoplados, pero esto no quiere decir que Argentina no se vea afectada por lo que suceda con el precio de referencia internacional.

Esta baja del precio local estará compensada para el sector privado por un subsidio de 3 dólares por barril por el Estado nacional a las compañías petroleras que aumenten las exportaciones de hidrocarburos. Y, también, por otra medida que completa el paquete gubernamental: la derogación de una vieja resolución de la época de Guillermo Moreno.

Se trata de la reciente Resolución 1077/2014 -que llevó la firma de Kicillof- que reduce las retenciones a las exportaciones de hidrocarburos. Esta medida es para garantizar al sector privado exportador, como la empresa Pan American Energy (PAE) que exporta hasta el 40% de su producción de crudo que extrae de la Cuenca del Golfo de San Jorge en el centro de la Patagonia, los niveles de ganancias ante los riesgos de una mayor caída mundial del precio del barril.

La Resolución 1077 deroga la 394/2007 del Palacio de Hacienda impulsada por el ex secretario de Comercio, Guillermo Moreno, que fijaba precios máximos en el mercado interno y mayores niveles de retenciones a las exportaciones hidrocarburíferas. Este sistema de Moreno, hoy modificado por Kicillof, había sido cuestionado por el sector privado.

El acuerdo incluye que el sector privado que exporta petróleo y gas se compromete a cuidar los puestos de trabajo (pedido del sector sindical) y a mantener los niveles de inversión previstos para 2015. Es que una de las primeras reacciones empresarias ante la caída del precio del crudo a nivel mundial podría ser frenar la exploración y producción. El gobierno no quiere atravesar esta situación de ningún modo ya que deposita cierta esperanza de mejorar el rojo en las cuentas nacionales con el ingreso de dólares del exterior a Vaca Muerta provenientes de grandes petroleras mundiales.

La norma impulsada por Kicillof toma al precio internacional del barril tipo Brent como referencia para establecer los niveles de retenciones (o derechos de exportación) que el Estado Nacional hace a las petroleras. La nueva norma establece que si el precio del barril Brent (el que se toma recientemente como referencia en el país) no supera los 71 dólares (repetimos: hoy esta en alrededor de 50), las empresas deberán pagar derechos a la exportación por 1% de ese valor (si supera los 71 dólares el barril, se establece una formula polinómica). Antes de la resolución de Kicillof era del 10%. De esta forma, las petroleras privadas que exportan hidrocarburos tienen buena parte del negocio asegurado.

Este paquete de medidas tiene como protagonista al Estado, pero como aquel que hace el mayor esfuerzo por mantener los niveles de rentabilidad empresaria.

 

Roberto Bellato – @rbellato8

 

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