Mundo Gremial

17 diciembre, 2014

Pignanelli y Caló al frente de la Confederación de Sindicatos Industriales

Este martes se constituyó en la sede porteña del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) una nueva Confederación de alrededor de 20 Sindicatos ligados a la industria. Defendieron el «modelo» iniciado en 2003 y denunciaron un «golpe económico».

Este martes se constituyó en la sede porteña del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) una nueva Confederación de alrededor de 20 Sindicatos ligados a la industria. Defendieron el «modelo» iniciado en 2003 y denunciaron un «golpe económico».

Fue así que se constituyó legalmente una nueva entidad sindical de segundo grado, la Confederación Sindicatos Industriales de la República Argentina (CSIRA).

En el auditorio «Hugo del Carril» de la sede del SMATA se hicieron presentes los delegados anfitriones, pero también de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), la Asociación Obrera Textil (AOT), la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA), la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA), el Sindicato Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA), el Sindicato Obrero de la Industria del Vestido y Afines (SOIVA) y la Asociación de Trabajadores de la Sanidad (Atsa), entre otros.

Sin debate previo, los delegados acreditados votaron a mano alzada y por unanimidad a la lista «Blanca» de unidad, encabezada por el anfitrión Ricardo Pignanelli, y el titular de la CGT oficialista, Antonio Caló (UOM).

En su primer discurso al frente de la CSIRA, Pignanelli declaró: «Ésta demostración tiene que ser de unidad. Muchas veces dicen que los ejércitos se separan porque se separan los generales. Hoy todos los generales están acá, están todos unidos. Como decía el general Perón, la empresa es alta y la divisa es clara: la bandera es la del trabajo por el que todos vamos a tener que pelear».

A su vez hizo una defensa del modelo económico iniciado con Néstor Kirchner en el año 2003. “Hoy tenemos un modelo que nos contiene a casi todos, pero tenemos que seguir trabajando para que nos contenga a todos”, dijo y añadió: “Este modelo lo tenemos que defender, aunque falten cosas y bien que lo sabemos”.

El dirigente metalmecánico también denunció que «empresarios malos y políticos malos buscan con un golpe económico que tengamos un 25% de desocupación para que de hecho haya flexibilización y bajen los salarios». Por eso sentó postura de cara a las elecciones del año próximo: “Hay que saber a quién votar, porque no sé si nos aguantamos en Argentina otro 2001″.

“No podemos que con un golpe económico perdamos lo conseguido con mucho sacrificio en los últimos diez años, y sé que se puede mejorar, pero no se puede mejorar rompiendo lo que hicimos”, subrayó. Finalmente sostuvo que “tenemos que luchar para impedir que con un golpe económico nos tiren el poder adquisitivo que tardamos ocho años en recuperar”.

Curiosas estas palabras finales del titular del gremio que más conflictividad tuvo (junto con la UOM) a lo largo del año debido a despidos y suspensiones en las empresas y donde el sindicato se enfrentó a sus propias comisiones internas conducidas por activistas independientes y de izquierda como en el caso de Gestamp o Lear.

Luego de Pignanelli tomó la palabra Antonio Caló y anunció que la CSIRA realizará una convocatoria a todos los candidatos presidenciales para preguntarles «qué es lo que piensan hacer con el modelo industrial y los puestos de trabajo conseguidos en estos años».

De esta forma se constituyen como la contracara de la Conferencia de la Unión Industrial Argentina o el Foro de Convergencia Empresarial que, desde el lado patronal, realizaron recientemente planteos y foros similares.

Sin embargo, el metalúrgico anticipó que «un gobierno peronista, mal o bien, sigue siendo peronista. Con un gobierno así se puede discutir», dando a entender que aquellos candidatos que no se ubiquen en ese espacio político serán impugnados por la CSIRA.

Finalmente, el titular de la CGT oficialista recordó que “durante la dictadura desaparecieron muchos compañeros delegados y en la década de los noventa nos quisieron hacer creer que la Argentina tenía que ser un país de servicio, sin gremios industriales, y así nos fue”.

“Con las indemnizaciones los compañeros ponían kiosquitos y remisería, pero también se fundían porque al no haber trabajo y consumo no había lugar para todos, a eso no queremos volver y se lo recuerdo especialmente a los jóvenes que no lo vivieron”, agregó y argumentó: “Por eso formamos esta Confederación de Sindicatos Industriales, para no volver a que los trabajadores vuelvan a la miseria”.

 

Foto: Adrián Escandar

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