América del Norte

10 diciembre, 2014

Escándalo por el informe del Senado de EEUU sobre las torturas de la CIA

Este martes se dio a conocer una investigación de cinco años llevada a cabo por el Senado de Estados Unidos. El informe denuncia las prácticas de tortura realizadas por la CIA luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y el ocultamiento de información sensible al gobierno.

Este martes se dio a conocer una investigación de cinco años llevada a cabo por el Senado de Estados Unidos. El informe denuncia las prácticas de tortura realizadas por la CIA luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y el ocultamiento de información sensible al gobierno.

Aunque parezca mentira, la primera preocupación del documento de 525 páginas (que es un resumen del texto final que tiene más de seis mil) presentado por los senadores norteamericanos es que los «métodos de interrogatorio», eufemismo utilizado para la tortura, “no fueron una forma eficiente de adquirir información precisa u obtener la cooperación de detenidos”.

Entre los tormentos sufridos por los presos en cárceles secretas ubicadas en Asia, Europa, así como la Base Naval de Guantánamo, figuran: la privación de sueño durante más de una semana, el waterboarding (asfixia simulada por agua), la violencia sexual, la amenazas de muerte a ellos o su familia y el walling (golpear contra una pared al detenido), entre otras.

La información recogida demuestra a su vez que los prisioneros fueron sometidos a procedimientos “médicamente innecesarios” de “alimentación rectal” e “hidratación rectal”, y otros tantos a baños de hielo. El jefe de interrogatorios de la Agencia consideraba que el procedimiento lograba “un total control sobre el detenido”.

“Uno de los interrogadores le dijo a un detenido que nunca irían a juicio porque ‘no podemos dejar nunca saber al mundo que les hemos hecho”, relata también el informe.

Discrepancias sobre el informe

Ni bien se conocieron estos hechos el presidente Barack Obama declaró: «Continuaré usando mi autoridad como presidente para garantizar que nunca más recurramos a estos métodos». Además añadió que estas prácticas son “contrarias a los valores” que defiende su país.

“Por esa razón decidí prohibir la tortura cuando asumí la presidencia», mediante un decreto de 2009, «porque una de las herramientas más poderosas que tenemos para enfrentar a los terroristas y mantener seguros a los estadounidenses es mantenernos fieles a nuestros ideales”, sostuvo el mandatario.

«Ningún país es perfecto. Pero una de las fortalezas que hacen excepcional a Estados Unidos es nuestra voluntad de confrontar nuestro pasado abiertamente, afrontar nuestras imperfecciones, cambiarlas y hacerlo mejor», concluyó Obama.

Como se señaló, el documento apuntó que la tortura aplicada por la CIA contra los detenidos no dio resultados ni permitió obtener información útil para evitar futuros ataques.

A pesar de que el informe citó cables confidenciales de la Agencia, mails y transcripciones de interrogatorios para refutar la justificación de que la tortura había ayudado a frustrar atentados y salvado vidas de estadounidenses, la CIA rechazó los resultados.

El texto «cuenta parte de la historia», pero «hay demasiadas fallas como para que sea el registro oficial del programa», dijo el director de la Central de Inteligencia, John Brennan, en un comunicado. E insistió en que los interrogatorios “produjeron inteligencia que ayudó a impedir ataques, capturar terroristas y salvar vidas”.

Dirigentes del Partido Republicano coincidieron con Brennan y afirmaron que el programa «ayudó a Estados Unidos a identificar y capturar a destacados terroristas de Al-Qaeda, desmantelar sus planes y acabar con Osama Ben Laden». Así se expresaron en un comunicado el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, y el republicano de más alto rango en la Comisión, Saxby Chambliss.

Sin embargo otro senador de ese partido y ex candidato presidencial, John McCain, que fue torturado en Vietnam como prisionero de guerra, dijo que las torturas de la CIA «mancharon nuestro honor, hicieron mucho mal y poco bien».

George Tenet, director de la CIA cuando ocurrieron los ataques del 11 de septiembre de 2001, se defendió: «El programa condujo a la captura de líderes de Al Qaeda y los eliminó del campo de batalla. Salvó miles de vidas norteamericanas». En el mismo sentido se expresó el ex presidente George Bush, responsable de aprobar el programa, al calificar como «patriotas» a los agentes de la CIA que trabajaron durante sus dos presidencias y dijo que cualquier informe que menosprecie su labor era «muy equivocado».

Si bien el gobierno de Obama cuestionó la tortura prácticada por la CIA intentó desligar por completo esas prácticas con la actualidad. En ese sentido el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, pidió «que este periodo no defina la imagen que tenemos en nuestras mentes de la comunidad de inteligencia», porque «los horribles hechos en este informe no representan quiénes son».

Junto al decreto que prohibía la tortura, promulgado en 2009, Obama también había resuelto el cierre de la cárcel de Guantánamo. Esto último se sabe que no se cumplió, para lo primero quizás haya que esperar unos años más a un nuevo informe del Congreso.

 

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