Derechos Humanos

24 noviembre, 2014

La tortura en cárceles argentinas: datos que dan miedo

Se dio a conocer el tercer informe del Registro Nacional de Casos de Tortura (RNCT) de 2013 que da cuenta de un total de 1.151 víctimas de torturas y malos tratos en cárceles del Servicio Penitenciario Federal y Bonaerense. Cada víctima padeció además, en promedio, más de tres hechos de estas características alcanzando un total de 3.687 casos.

Se dio a conocer el tercer informe del Registro Nacional de Casos de Tortura (RNCT) de 2013 que da cuenta de un total de 1.151 víctimas de torturas y malos tratos en cárceles del Servicio Penitenciario Federal y Bonaerense. Cada víctima padeció además, en promedio, más de tres hechos de estas características alcanzando un total de 3.687 casos.

Este texto del RNCT, presentado en septiembre pasado, fue realizado por el Grupo de Estudios sobre el Sistema Penal y Derechos Humanos (GESPyDH) del Instituto Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA en articulación con los organismos de monitoreo de derechos humanos en lugares de encierro: el Comité Contra La Tortura- Comisión Provincial por la Memoria (Provincia de Buenos Aires) y la Procuración Penitenciaria de la Nación (ámbito nacional y federal).

El registro –en funcionamiento desde el año 2011– apunta a relevar las distintas formas de tortura padecidas por los detenidos en los espacios de encierro dependientes del Gobierno Nacional como aquellos bajo la órbita del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. El mismo tiene un carácter independiente respecto de las instituciones encargadas de la gestión del sistema penal y desde el 2013 amplió su relevamiento a los casos de tortura producidos también por las distintas fuerzas de seguridad del ámbito provincial y nacional.

Para la definición de tortura se toma como referencia la “Convención contra la Tortura” de la ONU, ratificada por el Estado Nacional en el año 1985. En ese sentido, aborda la tortura y el maltrato de un modo multidimensional, teniendo en cuenta no sólo de las agresiones físicas sino también de las diversas situaciones padecidas por los detenidos: aislamiento, amenazas, traslados gravosos, traslados constantes, malas condiciones materiales de detención, falta o deficiente alimentación, falta o deficiente asistencia de la salud, robo de pertenencias, impedimentos de vinculación familiar y social, y requisa personal vejatoria. Estos tipos de tortura son registrados en entrevistas confidenciales con los detenidos durante inspecciones a los lugares de detención, además del registro que se realiza de los hechos comunicados a los organismos integrantes.

Hechos de tortura en el 2013

En el año 2013 el trabajo del RNCT fue realizado en 26 unidades penales y una alcaidía penitenciaria del Servicio Penitenciario Bonaerense, en cuatro institutos de menores, una comisaría y un hospital neuro-psiquiátrico de la Provincia de Buenos Aires y en ocho unidades penales del Servicio Penitenciario Federal. Se preguntaba a los entrevistados por hechos ocurridos en los dos meses previos al registro.

Se registraron un total de 1.151 víctimas de torturas y malos tratos. Al mismo tiempo se detectó que en los dos meses previos a la entrevista, cada víctima padeció en promedio más de tres tipos de tortura y/o malos tratos de los 11 tipos que permite registrar el instrumento. Esto significa un total de 3.687 hechos de estas características.

Vale destacar que las agresiones físicas siguen siendo la práctica violenta de mayor frecuencia con un 84,4% de respuestas positivas, siendo no menos significativa la práctica del aislamiento con 62,3%. Le siguen en importancia prácticas penitenciarias violentas tales como falta o deficiente asistencia a la salud (38,3%,), malas condiciones materiales de detención (33,7%) y amenazas (31,7%). Otros tipos de hechos reportados, que aluden a situaciones de violencia igualmente gravosas son: hambre (22,8%), impedimento u obstaculización de vínculos familiares (14,7%), robo de pertenencias (6,5%) a las personas detenidas, traslados constantes (7,0%) y requisas en forma vejatoria y humillante (14,0%).

Cantidad y porcentaje de víctimas según tipo de tortura y/o malos tratos padecidos (2013)
Cuadro GESPyDH

En relación a la cuestión policial, un estudio exploratorio realizado sobre 140 víctimas relevadas entre los años 2010 y 2013, a partir de hechos producidos por agentes de la Policía Federal, Gendarmería Nacional, Prefectura Naval, Policía Metropolitana, Policía Bonaerense y otras fuerzas provinciales, describe las modalidades de la brutalidad del accionar policial tanto en el marco de las aprehensiones en la vía pública como en traslados y/o la detención en comisarías.

Por último, el Informe destaca la intensidad de las agresiones físicas y la fuerte exposición de la integridad de los detenidos en hechos relevados entre los años 2011 y 2013. En este sentido, sobre un total 2.744 hechos de agresión física, 1.806 de ellos produjeron lesiones físicas que van de aquellas más leves a severas. Estas últimas que involucran casos de gravedad tales como como quebraduras, pérdida de visión o audición, registraron en total 472 casos.

¿Qué implica hablar de tortura en cárceles?

Los resultados presentados en los sucesivos Informes del RNCT (2011, 2012 y 2013) han permitido echar luz sobre la regularidad, sistematicidad y complejidad que adquieren las prácticas de tortura y que constituyen un modo específico de gobernar las poblaciones encarceladas.

En efecto, la contundencia de los datos permite demostrar aquello tan sospechado: que el sistema carcelario lejos de servir a los fines del tratamiento y resocialización de los detenidos, tal como se contempla en la Ley 24.660, lo que hace en efecto es castigar y provocar sufrimiento físico y psicológico a los detenidos.

Hablar de más seguridad y “mano dura” para los delincuentes, constituye sin duda, mucho más que un eufemismo. En palabras de Alcira Daroqui, coordinadora del RNCT, hoy en día la cárcel pone en juego “todo un mecanismo que se instrumenta mediante la violencia física o malos tratos, aunque no solamente. Es decir, se trata de toda una serie de prácticas institucionales de funcionarios públicos, que por acción u omisión infligen sufrimiento y dolor a las personas privadas de libertad, violan derechos y a la vez reproducen un régimen específico de gobernabilidad del encierro punitivo”.

 

Pilar Fiuza, Mariana Liguori y Joaquín Zajac, integrantes del GESPyDH

Si llegaste hasta acá es porque te interesa la información rigurosa, porque valorás tener otra mirada más allá del bombardeo cotidiano de la gran mayoría de los medios. NOTAS Periodismo Popular cuenta con vos para renovarse cada día. Defendé la otra mirada.

Aportá a Notas