América Latina

6 noviembre, 2014

“Fueron agentes del Estado los que los desaparecieron”

El sacerdote mexicano Alejandro Solalinde Guerra dialogó en exclusiva con Notas para analizar la situación en su país tras la desaparición de 43 estudiantes hace más de un mes. El rol de los partidos políticos, las fuerzas de seguridad y el narcotráfico.

Alejandro Solalinde Guerra es un sacerdote católico mexicano defensor de los derechos humanos, en particular de los migrantes, coordinador de la Pastoral de Movilidad Humana Pacífico Sur del Episcopado Mexicano. Es a su vez, el director del albergue “Hermanos en el Camino” que proporciona asistencia humanitaria e integral además de orientación a los migrantes de Centro y Sudamérica en su paso a Estados Unidos.

El albergue Hermanos en el Camino se encuentra en la región más pobre de México: el Estado de Oaxaca, que presenta, junto con Chiapas y Guerrero, los índices más altos de analfabetismo, pobreza extrema, marginación y desempleo.

En el mes de octubre, Solalinde manifestó que, según su opinión, los 43 estudiantes desaparecidos en septiembre fueron asesinados. Esto causó malestar en algunas familias de los estudiantes desaparecidos, pero a la vez, sus declaraciones fueron acompañadas por gran parte de la sociedad mexicana que exige profundizar los métodos de búsqueda empleados hasta el momento por el Estado mexicano.

En esta entrevista, compartimos el testimonio que Alejandro Solalinde brindó a Notas, analizando la situación de conmoción social y política que generó este trágico hecho en el país azteca.

– ¿Cuál es su opinión respecto de la situación de los estudiantes desaparecidos en México?

– Tenemos un gobierno que simula. Pero la verdad es que se ha conducido con represión y ha habido momentos en que ha usado fuerzas policiales o del ejército como escuadrones de la muerte, como es el caso de Tlatlaya y ahora el caso de Ayotzinapa, en donde policías (agentes del Estado) simplemente se pusieron a disparar directamente contra los estudiantes normalistas. Los siguieron en camiones, a algunos los mataron y 43 están desaparecidos.

He recibido testimonios que indican que algunos estudiantes del Normal habrían sido amontonados en una pila, algunos de los cuales estaban heridos -todavía vivos- y otros muertos y los quemaron. Otro testimonio dice que los hicieron caminar hasta el lugar que los sacrificaron. Si están vivos ¿por qué el gobierno no los presenta, si son agentes los que se los llevaron? Existe un odio contra esta clase de estudiantes pobres, contra los normales rurales, no les gusta su ideología porque son críticos y de oposición y eso no es tolerado por este gobierno autoritario.

– ¿Podría contarnos quiénes eran estos jóvenes que estaban organizados en una Federación estudiantil y cuáles son las causas de la desaparición?

– Estas escuelas de normales rurales fueron fundadas por Lázaro Cárdenas y han venido funcionado como la parte más crítica del sistema y del gobierno. Son personas que han exigido cambios y que critican mucho el status quo.

La Normal de Ayotzinapa, en Guerrero, tiene tradición de lucha contra las injusticias y contra la misma represión del gobierno. Se habían mostrado muy activos y ese día se habían ido a sacar dinero para actividades que tenían. Son personas muy pobres. Las Normales Rurales son las escuelas más olvidadas y abandonadas por el gobierno y también más criminalizadas. Esta quizá fue la oportunidad que encontraron para atacarlos pensando, como siempre lo hicieron, que no iba a pasar nada o que el caso iba a quedar oculto, como en tantas masacres que ha habido de migrantes y estudiantes. Son personas muy conscientes, de mucha crítica y prácticamente casi todos los estudiantes son activistas.

– Usted ha calificado este hecho como un “crimen de Estado” ¿Cuál es la situación que se vive en México en cuanto a la relación entre Estado y narcotráfico?

– El gobierno se nos fue perdiendo hace muchos años. Con el presidente Manuel Ávila Camacho desde los años 40 en adelante, el capital financiero ha venido corrompiendo a la clase política mexicana. La clase política mexicana y los gobiernos de turno que han sido mayoritariamente priistas también ha venido corrompiendo poco a poco al pueblo. Este gobierno se ha olvidado de los campesinos, de los pobres, de los indígenas. Tenemos 54 millones de pobres, los asesinatos de mujeres no paran, los femicidios van en alza, las desapariciones son ya una industria. La desaparición forzada es un instrumento del Estado para someter y también desaparecer a la oposición. Prácticamente todas somos personas secuestradas. Es algo terrible lo que está sucediendo.

Lo que pasó con los estudiantes de Ayotzinapa es muy claro: fueron agentes del Estado los que los atacaron dos veces. Fueron también a los agentes del Estado a los que se les pidió ayuda y no hicieron nada. Fueron agentes del Estado los que tiraron a matar y mataron a algunos estudiantes. Fueron agentes del Estado los que los desaparecieron. Fueron en vehículos oficiales. No fue el narcotráfico, fueron ellos. Aunque hay que decir que el narcotráfico, el crimen organizado, ha infiltrado casi todos los estratos del gobierno y por eso podemos hablar de “narcoestado”.

– ¿Cuál ha sido la respuesta de la sociedad?

– La sociedad está enardecida. Está indignada porque ya no es un capítulo nuevo. Llevamos años de matanza de estudiantes: la del 68, 71 y muchos otros. Este es el último. El autor es el mismo: el sistema político mexicano, el PRI. La gente está sumamente indignada porque han ido contra los jóvenes. Las universidades se están uniendo. Este capítulo no pensamos dejarlo como uno más. Esto no tiene límite porque la gente está más consciente que años anteriores. Antes se ejercía un terrorismo de Estado y el pueblo se paralizaba.

– ¿Cuál cree que es la salida para este país?

– Ya no podemos pensar en poner curitas, se necesita una cirugía mayor. Este gobierno se ha corrompido completamente. Se ha infiltrado y se ha dejado infiltrar por el crimen organizado. Muchos de los funcionarios están en la nómina de los criminales. Lo que queda es hacer un pacto nacional: escucharnos, recomenzar sobre los valores que tenemos porque mientras tenemos jóvenes y mujeres este país no se puede perder.

Tenemos muchas riquezas y es injusto que, aun siendo un país rico en riquezas naturales, tengamos que tener tantos pobres y vivir amenazados por una violencia generalizada. El gobierno no quiere reconocerlo porque le importa más las inversiones que la vida y el bienestar de su pueblo.

 

Leopoldo Coda – @leocoda

 

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