América Latina

21 octubre, 2014

Tensión en Paraguay por el asesinato de un periodista

El jueves pasado fue asesinado por sicarios el periodista Pablo Medina. Sus artículos denunciando el narcotráfico, contrabando y agresión a campesinos habrían motivado el ataque.

El jueves pasado fue asesinado por sicarios el periodista Pablo Medina. Sus artículos denunciando el narcotráfico, contrabando y agresión a campesinos habrían motivado el ataque.

El atentado ocurrió en un camino rural a 25 kilómetros de la norteña ciudad de Curuguaty (donde se llevó a cabo la masacre que derivó en el golpe de Estado a Fernando Lugo en 2012) el jueves 16 de octubre. El periodista regresaba de cubrir una protesta campesina por las fumigaciones tóxicas utilizadas por latifundistas de la región.

Mientras Medina manejaba un auto por esa zona fue atacado a balazos por sicarios, presuntamente al servicio de bandas de narcos. En el hecho murió además su asistente, la estudiante Antonia Almada de 19 años y salvó la vida milagrosamente otra chica, que también viajaba en el auto del periodista.

Según Javier Rodriguez Roque, periodista de la agencia Prensa Latina, Medina era “un insistente crítico de las mafias de narcotraficantes y contrabandistas existentes en el país y de la supuesta complicidad de funcionarios gubernamentales y del Poder Judicial, denunciaba también atropellos a asentamientos campesinos por terratenientes y fuerzas policiales”.

La investigación

Al día siguiente del asesinato de Medina la policía anunció la detención de tres sospechosos residentes en Curuguaty, con antecedentes penales y también señalados por Medina en sus artículos como participantes del tráfico de drogas y otros delitos.

Sin embargo, el Sindicato de Periodistas de Paraguay (SPP) exhortó al gobierno a no detenerse en el arresto de “simples sicarios ya conocidos e incluso con antecedentes criminales sino enfilar la ofensiva a los autores intelectuales del crimen y jefes de las bandas predominantes en zonas de la nación”.

Fue así que durante las averiguaciones llevadas a cabo por la Justicia y los medios fue encontrado un importante documento en la computadora personal de Medina. Allí se revela toda la estructura de la mafia narcotraficante de la zona y quiénes pretendían darle muerte.

Los detalles de ese texto, publicados por el diario ABC Color donde trabajaba Medina, sindican a Vilmar “Neneco” Acosta, intendente de Ypehú por el gobernante Partido Colorado, como uno de los principales traficantes de drogas de la zona. A su vez acusa a la diputada del mismo partido, María Cristina Villalba, de ser su protectora.

La Justicia paraguaya imputó al jefe Comunal así como también a uno de sus hermanos y un primo, como responsables del crimen y se ordenó su arresto. Sin embargo los tres están actualmente prófugos.

Las informaciones oficiales y periodísticas muestran que los traficantes y contrabandistas ordenaron la eliminación de Medina porque sus denuncias afectaban la cosecha de marihuana que se introduce desde allí al territorio brasileño.

Los periodistas denuncian

Ni bien se supo del asesinato las manifestaciones no se hicieron esperar. El viernes 17 de octubre el SPP se movilizó hasta el Panteón de los Héroes en Asunción. El eje de la protesta fue señalar la responsabilidad gubernamental por lo que se plantea como “infiltración del narcotráfico en los principales estamentos del Estado”.

Las consignas de la concentración apuntaron a criticar directamente al presidente Horacio Cartes, el Ministerio del Interior, la Secretaría Antidrogas y las fuerzas armadas.

Los trabajadores de prensa contaron con el apoyo del Frente Guasú, la Federación Nacional Campesina (FNC), la Corriente Sindical Clasista, el Partido Paraguay Pyahurá y la Organización de Trabajadores de la Educación, entre otros.

Desde entonces se han manifestado diariamente para exigir justicia por el asesinato de Medina. Tanto en Asunción como en ciudades del interior del país no pasa un día sin protestas.

Con el correr de los días también fueron saliendo a la luz las relaciones entre el poder político y los narcotraficantes. La diputada Cristina Villalba, denunciada por Medina como protectora del alcalde prófugo “Neneco” Acosta, ha cobrado una visibilidad mediática insospechada antes de este caso.

Villalba reconoció tener trato con Acosta e incluso anunció que, en conversación telefónica con éste, le había aconsejado que se entregara. Esto fue además confirmado por el Fiscal General de la Nación, Javier Díaz.

Pero lo curioso es que Villalba recomendó a «Neneco» que se entregue a la Justicia sin que, hasta ese momento, hubiera habido orden de captura contra él.

Otra de las fotos difundidas por los medios muestra al gobernador del norteño departamento de Amambay, Pedro González, bebiendo con Jarvis Gimenes Pavao, acusado de ser cabeza de uno de los grupos de narcotraficantes que opera en Paraguay y Brasil.

Las amenazas continúan

Como si no fuera suficiente, los narcotraficantes demuestran el poder que tienen y la impunidad con la que se manejan. El asesinato de Medina fue el tercero realizado contra un periodista en lo que va del año.

Ahora, los colegas que se encuentran cubriendo la investigación en la zona denunciaron amenazas por parte de las bandas que operan en la región. Dante Melgarejo, enviado especial de la emisora televisiva Telefuturo, planteó que los hostigamientos “son constantes y brutales todos los días”.

“No se puede caminar una cuadra a la redonda de donde estamos porque te amenazan directamente. A mí un tipo en una moto me dijo ‘periodistas, van a morir todos ustedes’ y está claro reaccionó así porque se encuentra en juego la creciente economía ilegal existente aquí”, resaltó.

Por su parte la periodista Mabel Rehnfeldt dijo que uno de los hoteles donde se hospedaban los periodistas que fueron desde la capital a cubrir los hechos, “fue tomado por supuestos enviados de los narcos”.

“Estacionaron camionetas y se hospedaron allí mismo, iban por los cuartos del hotel golpeando las puertas y preguntando por los periodistas. Hubo que pedir seguridad y sacarlos del lugar con chalecos antibalas, pero recibimos después otras tres llamadas telefónicas amenazantes”, comentó.

La investigación continúa y las manifestaciones también. Por ahora, los narcos siguen actuando sin pagar las consecuencias.

 

Santiago Mayor – @SantiMayor

 

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