Batalla de Ideas

3 octubre, 2014

¿El patio está en orden?

Por Juan Manuel Erazo. El discurso que Cristina Fernández de Kirchner dio el pasado martes ha generado sin dudas un gran revuelo mediático. Diarios y noticieros han ocupado gran parte de sus grillas en el asunto. Más allá de esto ¿Cuántas repercusiones concretas ha generado? ¿Cuánto revuelo en la cola de los almacenes? ¿Y en las oficinas del poder económico concentrado?

Por Juan Manuel Erazo. El discurso que Cristina Fernández de Kirchner dio el pasado martes ha generado sin dudas un gran revuelo mediático. Diarios y noticieros han ocupado gran parte de sus grillas en el asunto. Más allá de esto ¿Cuántas repercusiones concretas ha generado? ¿Cuánto revuelo en la cola de los almacenes? ¿Y en las oficinas del poder económico concentrado?

Los mismos de siempre

El día posterior al discurso de Cristina, los medios de comunicación opositores salieron con los tapones de punta a reforzar lo que ya vienen diciendo hace un tiempo largo. La dureza del discurso de la presidenta para con los yanquis y los grupos económicos concentrados generó una defensa automática por parte de la lengua viva del establishment que comenzó a decir que “hay un fallo y hay que negociar para contemplarlo” y que el canciller Héctor Timerman “le hace la vida imposible a los norteamericanos” que tan amablemente viene a hacer negocios a la Argentina.

El arco político opositor también salió a la cruzada con figuras que ninguna persona de bien quisiera presentarle a sus seres queridos, como Eduardo Duhalde, que apuntaron a minimizar la influencia de los grupos económicos y su mala leche. Desde el Frente Renovador hasta la UCR, pasando por el Momo Venegas, todos opinaron.

Y obviamente no faltaron las alusiones al chavismo por parte de Elisa Carrió quien aseguro que la mandataria está en una “etapa más parecida a la de Maduro que a la de (Hugo) Chávez”. En la misma línea, la diputada nacional por Unión PRO Laura Alonso anticipó que hasta las próximas elecciones, “va a venir cada vez más delirio al estilo de Maduro”. Todos “se sintieron tocados” como se dice en el barrio. Con el Tio Sam no hay que meterse.

La replicas

Ahora bien por fuera de los actores anteriormente citados ¿Quién más sintió el temblor? Los norteamericanos mostraron algo de enojo y desde el Departamento de Estado consideraron «inverosímiles» a las palabras de la presidenta. No obstante, aseguraron que quieren «una relación fuerte» con la Argentina. Se muestran optimistas al “borrón y cuenta nueva”. Consideraron también que “una Argentina próspera es beneficiosa para sus ciudadanos y para la comunidad internacional en general”.

¿Por qué será que los yanquis todavía se ven optimistas? Seguramente es una pregunta que no se puede responder en lo inmediato, quizá todavía se están haciendo bien los deberes en casa y no hay motivos para que el enojo pase a mayores.

Donde si se sintió fuerte el temblor fue en el Banco Central, donde Juan Carlos Fábrega renunció como presidente y fue rápidamente remplazado por Alejandro Vanoli, titular de la Comisión Nacional de Valores.

El ahora ex presidente del BCRA venia de ser duramente criticado por la presidenta, Cristina Fernández, durante los anuncios realizados el día martes, al hacer referencia a los escasos controles de la autoridad monetaria en las operaciones donde se maneja el contado con liquidación. Por si esto fuera poco, los trabajadores de la entidad bancaria se encuentran realizando desde el lunes una medida de fuerza, instando a que las autoridades del BCRA cumplan con el acuerdo laboral firmado durante la primera etapa del año.

No obstante, los desmoronamientos del temblor fueron rápidamente reconstruidos y la nueva decoración quedo casi igual que la anterior. Alejandro Vanoli, economista heterodoxo (miembro del Grupo Fénix), pero buen hombre de mercado, no generó el mismo ruido que hubiera generado algún allegado a Axel Kicillof (“un chavista despiadado” según los medios de derecha).

¿Cuánto se discutió el discurso de la presidenta en los ámbitos de trabajo, en la cola de los almacenes, en los colectivos? Aquí esta el dilema. Y seguro se habrá discutido, seguro habrá ameritado algún que otro intercambio de opinión ¿Y que más?

Hay algo que es importante apreciar y quizá sea una postal de este fin de ciclo: el discurso de Cristina se dio en un patio cerrado y con selecta concurrencia. Cabe preguntar ¿Qué pasó en estos últimos años que un discurso tan incendiario, que apunta hacia actores tan identificados con “lo peor de lo peor”, no se da con plaza llena como en otras épocas se ha hecho? ¿El gobierno ya no apuesta a movilizar masivamente o los grandes movilizados ya no quieren ir?

La historia nos ha demostrado que el mote de “gobierno popular” puede ser legitimo y duradero o autoproclamado y efímero.

En el primero de los casos estos gobiernos han realizado profundos cambios estructurales, han cambiado considerablemente las condiciones de vida de la gente y más allá de su final, trágico o feliz, han perdurado en el imaginario de los pueblos por años.

En el segundo caso, los cambios han quedado ha medias tintas, las mejoras en las condiciones de vida de la gente han sido temporales, y su permanencia en el ideario de los pueblos ha sido efímera. Un fracaso por motus propio.

El kichnerismo pareciera encontrarse en esa disyuntiva. Quizá solo baste con que los discursos se transformen en acción. Mientras tanto, la realidad nos indica que el sueño de impulsar una burguesía nacional desde el Estado como pilar esencial de un capitalismo serio ha encontrado fuertes limitaciones. Quizá sea hora de cambiar de sueño o ver como lentamente se transforma en pesadilla.

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