América del Norte

12 septiembre, 2014

Polémica por el despido de un profesor palestino en Estados Unidos

El profesor Steven Salaita de la Universidad de Illinois fue despedido de la institución a raíz de varios tweets criticando la reciente ofensiva militar Israelí en Gaza. Grupos de académicos y estudiantes en todo EEUU apoyan al profesor destituido y piden su reinstalación en la Cátedra de la cual era titular.

El profesor Steven Salaita de la Universidad de Illinois fue despedido de la institución a raíz de varios tweets criticando la reciente ofensiva militar Israelí en Gaza. Grupos de académicos y estudiantes en todo EEUU apoyan al profesor destituido y piden su reinstalación en la Cátedra de la cual era titular.

Para nadie es un secreto que las redes sociales pueden ser un arma de doble filo en materia laboral. La polémica que las mismas generan pueden tener consecuencias más allá del ciberespacio, llegando incluso a despidos y sanciones. El mes pasado, el profesor de origen palestino Steven Salaita, titular de la cátedra de Estudios Indígeno-americanos de la Universidad de Illinois (UI), fue destituido de su puesto a raíz de sus comentarios en twitter, criticando fuertemente a la última ofensiva israelí en Gaza.

Salaita quien fuese profesor en Viginia Tech, aceptó en octubre pasado la cátedra ofrecida por la UI, para empezar en enero del 2014. Pero un par de semanas antes de continuar las clases durante la segunda mitad del año, se le informó que no seguiría siendo parte de la comunidad universitaria. El pasado martes 9 de septiembre, Salaita dio sus primeras declaraciones públicas desde que se hizo efectivo su despido a principios de agosto:

“Dos semanas antes de mi fecha de inicio, y sin ninguna advertencia, recibí una breve carta de Phyllis Wise, canciller del la universidad, donde se me informaba que mi puesto se dio por terminado, sin ninguna explicación u oportunidad de debatir su decisión unilateral. Como resultado, mi familia no tiene ingresos, seguro médico, ni siquiera una casa propia”.

En la conferencia de prensa, Salaita explicó que a dedicado su vida a retar a todas aquellas “arquitecturas de poder y violencia” en EEUU y el mundo contra quienes históricamente han sido sujetos de marginación, ocupación y violencia, incluidos los palestinos.

Los tweets de Salaita, fueron contundentes y sin un ápice de intención de ser políticamente correctos, excusa perfecta para destituirlo. “Sólo Israel puede asesinar alrededor de 300 niños en pocas semanas e insistir en ser la víctima”.

Más allá de su situación personal, el tema ha causado un debate acalorado ya que, por un lado, las opiniones de Salaita fueron dadas en un contexto “no académico” y por otro lado surge la pregunta: ¿Es válido despedir a una persona por sus opiniones políticas, si estas son contrarias a los intereses de la universidad?

Pero el debate no termina ahí. Informaciones recientes publicadas en The News Gazzette (un diario de Illinois), la misma contratación del Profesor Salaita, causó malestar entre ex alumnos y donantes de la universidad.

Las cartas pidiendo la separación de Salaita llegaron a las oficinas de Phyllis Wise desde el 21 de julio. Muchas de ellas condicionando donaciones de hasta seis dígitos a cambio de la salida del profesor. Este hecho, preocupa a la comunidad académica norteamericana, ya que marca un precedente en cuanto a la libertad de cátedra y libre pensamiento versus los intereses particulares de los donantes académicos.

Este malestar ha generado que varios profesores y estudiantes a lo largo y ancho del país hayan llamado a un boicot a la Universidad de Illinois; cancelando charlas, clases o seminarios hasta que se restituya a Steven Salaita en su antiguo puesto. Voces desde Columbia, Brooklyn y Washington se han hecho escuchar, al mismo tiempo que varios departamentos de la UI han pasado votos de “no confianza” contra la canciller universitaria Phyllis Wise.

Cabe destacar que entre todas las voces de apoyo hay una buena parte de la comunidad judía de la universidad que defiende la restitución del profesor. Más de 25 personas se sumaron al clamor general enviando una carta pública a las autoridades universitarias: “Como judíos, miembros de esta comunidad universitaria, nosotros insistimos en que ustedes, con sus acciones injustas, no hablan por nosotros. De ninguna manera las palabras, tweets o la presencia en el campus del profesor Salaita nos hace sentir inseguros, amenazados o irrespetados, como su carta pública indicaba. Lo que verdaderamente amenaza a los judíos es su decisión de despedir al profesor Salaita”.

Así pues, sólo resta esperar la reacción de las autoridades de la Universidad de Illinois ante el clamor popular y la mala fama que esta decisión les ha acarreado.

 

Cristina Robles – @lapequeRo

 

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