Cultura

9 septiembre, 2014

La barbarie viste a la moda

Chupines, jopos, lentes y racismo. Qué son los “nipsters”, la nueva corriente estética que une ideología neo-fascista alemana con las últimas tendencias de la moda.

Chupines, jopos, lentes y racismo. Qué son los “nipsters”, la nueva corriente estética que une ideología neo-fascista alemana con las últimas tendencias de la moda.

El mundo cambió. Las transformaciones político-culturales más relevantes no fueron lineales desde la finalización de la Segunda Guerra en 1945 hasta ahora. Todo lo contrario. Las diferencias se agudizaron y aceleraron, con especial énfasis en la década de los ’80. En aquel momento hubo un resurgimiento de ideologías de extrema derecha en ciertos ámbitos de la juventud europea, encabezados por fracciones del movimiento skin-head, sobre todo en los barrios obreros de Londres y Alemania occidental. Con el correr del tiempo dichos movimientos se erosionaron y tuvieron que resignificarse.

Hoy en día, de la mano de internet, la globalización y sobre todo la cultura pop norteamericana, dirigentes juveniles como el aleman Patrick Schroeder buscan maneras de aggiornar las formas de militar sus ideas y así poder resultarle más atractivas a las nuevas generaciones.

Europa es en estos momentos tierra fértil para el resurgimiento de ideas cargadas de xenofobia y racismo. La crisis acuciante lleva una vez más a los dirigentes conservadores de las principales potencias a señalar a los inmigrantes como los principales responsables de la debacle económica en la que se ve sumido el viejo continente, a pesar de que cualquier análisis medianamente serio demuestre que nada hay de cierto en ello. Esto es un caldo de cultivo, puesto que detrás de una propuesta aparentemente más amigable por parte de algunos partidos de derecha se encuentran medidas sostenidas por represión, deportaciones compulsivas y ajuste. ¿Pero cómo llegan movimientos como el Frente Nacional de Marine Le Pen en Francia o el Partido de la Independencia inglés a calar tan hondo en las urnas europeas?

El odio se rebloggea

Breaking Bad. Calvin Harris. Rihanna. Tumblr. Significantes vacíos que toman forma a la hora de analizar un concepto tal como la integración de la cultura nortemericana en el imaginario juvenil alemán. Dirigentes tales como Andy Knape, de la Junge National-Demokraten (JN) son conscientes de esto. “Yo creo que el hip-hop es una buena forma de transmitir nuestro mensaje”, le aclaró Knape a la Rolling Stone. Y es esto lo peligrosamente sagaz de movimientos como el nazi a la hora de edificar un circuito comunicacional.

Así como Goebbels hace 60 años supo hurgar en los anales de la reciente historia alemana (el Estado alemán tal y como lo conoció no contaba con más de setenta años cuando Hitler llegó al poder) encontrando al folklore ario como excusa de unión y orgullo nacional, la cultura neo-nazi siempre supo hacer propios elementos foráneos o que difícilmente encajarían en su arquetipo ideológico al echar un vistazo rápido. En los ’80 adoptaron para sí la identidad skin-head, originalmente formado por jóvenes obreros amantes de la cultura reggae jamaiquina. En los ’90 copiaron los buzos canguro y los pantalones militares de las nuevas izquierdas europeas. Hoy, se fusionan con elementos de la cultura pop como las gafas gruesas, las remeras con frases irónicas y las barbas tupidas. Los hipsters alemanes pueden estar a la derecha del Starbucks.

“Un consumidor que se alinea al mismo tiempo con la subcultura rebelde y con la clase dominante y de este modo abre un conducto tóxico entre ambas”. Mark Greif es determinante al definir esta camada fashion en su What was the hipster de 2010. El dirigente cibernético neonazi Patrick Schroeder ve atractivo esto, “para mí, los nipster son el futuro del movimiento”.

No, no hay un error de tipeo. La subcultura snob nacida en Brooklyn y que tanto gusta de usar lentes se encuentra (al menos su filial germana) en pleno proceso de fusión con el movimiento supremacista europeo y adoptó esa nueva nomenclatura. Es natural entender que para gran parte de la sociedad es fácil identificar a los jóvenes que se encuentran cerca de las ideas de Himmler, el folklore ario y la filosofía racista. Borcegos de combate, camperas de aviador y una cabeza obsesivamente rapada.

Esto fue fácilmente asimilado por militantes y dirigentes de la nueva era. Fue así como en febrero comenzaron a circular fotos cuidadamente estilizadas con filtros cálidos, armoniosamente estéticas y muy atractivas. Lo que parecía ser una postal de un lugar de moda europeo en realidad era una manifestación del Partido Nacional Democrático (NPD) en Magdeburgo. Las imágenes fueron rápidamente viralizadas mediante las redes sociales Facebook y Tumblr y fue entonces que el periodismo europeo fabricó el simpático neologismo: los Nipsters habían nacido.

Lejos de problematizar la cuestión, miles de usuarios comenzaron a rebloggear (postear en sus propias páginas de Tumblr, una especie de “Compartir”) porque encontraban simpático que fieles al dogma xenófobo usaran bolsos con graciosas inscripciones tales como “No me empujes, llevo un yogur”, dejando a un costado cualquier análisis que denunciara la realidad detrás de tan cuidadas producciones fotográficas.

La política es una guerra de posiciones. Así como año a año es más difícil que una manifestación neofascista se organice de manera fácil gracias a la oposición de miles de organizaciones de derechos humanos y anti-racistas en Europa (en abril el NPD tuvo que cancelar una tradicional marcha por las calles de Berlín), el Frente Nacional de Le Pen y el Partido por la Independencia ganan adeptos en las urnas consiguiendo asientos en el Parlamento Europeo. En parte es por este ingenio de adoptar nuevas formas para propagar su mensaje de odio.

“Hay un largo trecho entre escuchar música y hacer algo de verdad”, vociferaba Schroeder en una entrevista al referirse a lo difícil que se le hace a las nuevas generaciones nazis, tan esquivas a salir de YouTube y recorrer las calles para militar sus ideas. Porque a pesar de todo, es un alivio suponer que a los nuevos nazis les da miedo ensuciar sus caras New Balance en el barro de la historia.

 

Iván Soler – @vansoler

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