Cultura

4 septiembre, 2014

Tranquilos, el Doctor ha vuelto

Comenzó la octava temporada de Dr. Who, con un nuevo doctor encarnado por Peter Capaldi y estreno en cines del primer episodio. Una recorrida por la historia y actualidad de esta maravillosa serie de culto británica.

Comenzó la octava temporada de Dr. Who, con un nuevo doctor encarnado por Peter Capaldi y estreno en cines del primer episodio. Una recorrida por la historia y actualidad de esta maravillosa serie de culto británica.

El sábado 23 de agosto comenzó la octava temporada de la nueva época de Dr. Who. Esto puede no decirle mucho a la mayoría de la gente, pero se trató de un evento cultural de primer magnitud en el Reino Unido. Y los fieles whovians (fans de la serie) de otras latitudes también estuvieron pendientes para verlo online apenas algunas horas después.

¿Por qué es tan importante este doctor casi desconocido por estas tierras? Doctor Who es una serie de culto y una referencia cultural ineludible para el público británico. El libro de Records Guinness consigna varios logros para la serie, entre ellos el de ser no sólo la serie de ciencia ficción emitida durante más tiempo en televisión (en noviembre de 2013 cumplió 50 años) sino también la más exitosa del mundo, con episodios que contabilizaron hasta 16 millones de televidentes.

El Instituto Británico Cinematográfico votó a Doctor Who como el tercero de una lista de los 100 mejores programas de televisión británicos y su canal madre, el BBC One, la considera como la “pieza central” de su programación de los sábados y, además, como la serie que “define al canal”. Las referencias a Dr. Who son moneda corriente en películas, series y canciones, desde Rugrats a Padre de familiaFuturama y Los Simpson, pasando por Radiohead  («I´m stuck in the Tardis», canta Thom Yorke en el disco Up On The Ladder) y, lógicamente, The big bang theory.

La máquina del tiempo sintiente del doctor, la TARDIS (Time And Relative Dimension In Space), que por una falla en su sistema de camuflaje aparece siempre exteriormente como una cabina policial azul de los años sesenta (aunque por dentro es mucho, pero mucho más grande), se ha convertido en un ícono cultural inglés, tanto así que en 1996 la BBC la registró como marca comercial y, ante el reclamo de la policía londinense, se inició un juicio en el que la oficina de patentes falló a favor de la cadena televisiva argumentando que la caseta estaba más asociada con Dr. Who que con la misma policía (la TARDIS incluso puede se encontrada en Google Maps).

Pero, yendo al personaje en sí, ¿quién es este misterioso facultativo? El público hispanoparlante recién pudo familiarizarse con este auténtico mito contemporáneo a partir de su difusión por internet. Así que digamos brevemente, que se trata de un Señor del tiempo nacido en el planeta Gallifrey (constelación de Kasterborous, en las coordenadas galácticas 10-0-11-0-0 * 0-2). El Doctor pertenece a una especie de apariencia humana con dos corazones y capaz de regenerarse físicamente cuando está en peligro de muerte (truco éste que ha servido para ir reemplazando actores a lo largo de 50 años). Su civilización de origen supo dominar el viaje por el tiempo y espacio pero resultó casi extinta en la guerra contra los Daleks.

El doctor en general viaja acompañado por una ayudante o “companion” humana, que lo ayuda a corregir errores temporales, poner freno a diversos villanos y a luchar contra la injusticia y proteger la diversidad vital y cultural del universo.

La serie comenzó a emitirse el 23 de noviembre de 1963 a las 17:15 (GMT) y continuó en forma ininterrumpida durante 26 temporadas y 253 episodios (de los cuales hay 108 perdidos, imperdonablemente borrados en los años 70 para reutilizar las cintas), con 7 actores personificando al doctor en esta etapa “clásica” (William Hartnell, Patrick Troughton, Jon Pertwee, Tom Baker, Peter Davison, Colin Baker y Sylvester McCoy). Luego de un descenso en los niveles de audiencia, la serie fue suspendida en 1989. En 1996, en colaboración con las cadenas Fox y Universal que evaluaban una posible producción norteamericana de la serie, se estrenó Doctor Who, la película, protagonizada por Paul McGann como el octavo doctor.

El 26 de marzo de 2005 finalmente se concretó la operación regreso a la televisión inglesa. La novena encarnación del doctor estuvo a cargo de un brillante Christopher Eccleston. Con un masivo respaldo de público (más de 10 millones de personas vieron «Rose», el primer episodio) la serie no sólo se consolidó sino que dio origen a varios derivados o spin offs (TorchwoodThe Sarah Jane Adventures o K-9). A pesar del éxito, la relación de Eccleston con los productores nunca fue buena y en la segunda temporada fue reemplazado por David Tennant (lejos, nuestro doctor favorito). En la quinta, sexta y séptima temporadas la posta fue tomada por Matt Smith, el más joven de los doctores.

El inicio de la actual octava temporada es especialmente relevante porque también se presenta a la nueva encarnación del Señor del tiempo. El proceso de selección del sucesor de Smith fue vivido en el Reino Unido con dosis de expectativa y ansiedad similares a la de los cristianos que esperan la fumata blanca vaticana. El 4 de agosto de 2013 (hace exactamente un año) se anunció con un especial en vivo de la BBC que las sandalias del doctor serían calzadas por Peter Capaldi, actor y director de cine escocés conocido por los fans de la serie por su papel en el episodio “Los fuegos de Pompeya”. Para los heréticos no seguidores de Doctor Who, digamos que uno de los papeles más famosos de Capaldi ha sido en la serie inglesa The Thick of it y en su secuela cinematográfica In the Loop.

Los primeros dos episodios de la temporada mostraron a Capaldi como un doctor no sólo más entrado en años, sino también más amargo, difícil de tratar y ambiguo moralmente. Su relación con la actual companion (Clara Oswald, la Impossible girl, interpretada por Jenna Coleman) es difícil porque ella no termina de adaptarse al radical cambio físico y de personalidad del doctor. Ya se ha anunciado que Coleman se alejará de la serie (la química con Capaldi parece no tener posibilidades de explotar), así que se esperan importantes novedades al respecto durante esta temporada.

Deep breath, el episodio estreno del 23 de agosto, venía generando tantas expectativas que en diversos países se proyectó en una emisión especial en cines. En Argentina, las cadenas Cinemark y Hoyts lo proyectarán en algunas de sus salas este jueves 4 (en una pésima estrategia comercial, ya que a estas alturas todos los fans ya hemos visto/bajado incluso el segundo episodio). El antecedente de esta decisión fue el especial de Navidad de 2013, que marcó la despedida de Matt Smith y convocó a más de 4 mil espectadores a las salas argentinas. Un número no despreciable para un personaje casi desconocido por estas tierras.

Doctor Who es no sólo la serie de CF más duradera y exitosa de la TV mundial sino además uno de los pocos productos que justifican su existencia (la de la televisión y, exagerando apenas, la del mundo). En cada episodio de 45 minutos, sus aventuras concentran más inteligencia, sentido del humor, buen gusto y potencialidades dramáticas que buena parte del séptimo arte. En numerosos capítulos de la serie la diversidad sexual es mostrada con una naturalidad realmente asombrosa para la televisión actual y en otros se plantean dilemas morales y filosóficos que ya quisieran para sí muchos ensayos académicos.

Si la ciencia ficción sirve para algo es para permitirnos pensar lo específicamente humano. Así el juego de llevar a hombres y mujeres al espacio, al futuro o al pasado, poniéndololos (poniéndonos) en situaciones en las que los condicionamientos históricos, sociales e incluso físicos actúen de otra manera, puede ser un ejercicio para pensar no sólo en lo que nos constituye como humanos, más allá de hoy y ahora, sino también en lo que podría llegar a ser esta especie increíble, maravillosa y terrible, de la que formamos parte.

Tal vez por ello el Doctor, el individuo con más millaje del universo, es un explícito humanista, que no sólo nos quiere sino que no deja de asombrarse por ese ímpetu inexplicable que siempre nos empuja más allá, por ese ansia de saber gracias al que nos hemos expandido por toda la galaxia y por esa curiosidad maravillosamente irresponsable que nos puede llevar a explorar las arenas marcianas, un sol inteligente o un planeta en una órbita imposible alrededor de un agujero negro. Por eso el Doctor le hace saber a cualquiera que amenace a la humanidad que el planeta Tierra se encuentra bajo su protección personal, gracia que esperamos continúe renovándose pese a todas nuestras torpezas.

Pedro Perucca – @PedroP71

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