Fútbol

4 septiembre, 2014

Algo nació en Brasil

Luego del subcampeonato en el mundial la selección argentina sigue demostrando que está entre las mejores del mundo y le ganó 4 a 2 a Alemania en Dusseldorf en lo que representó el debut de Gerardo Martino como entrenador del equipo.

Luego del subcampeonato en el mundial la selección argentina sigue demostrando que está entre las mejores del mundo y le ganó 4 a 2 a Alemania en Dusseldorf en lo que representó el debut de Gerardo Martino como entrenador del equipo.

El partido del morbo terminó siendo el partido de la revancha, no hacia Alemania (la final ya pasó y se perdió) sino la revancha personal de algunos jugadores que no habían estado en el partido decisivo del mundial. Empezando por el gigantesco Ángel Di María que se lo tomó como algo personal. Desde la lesión contra Bélgica hasta su polémica (por lo mediática) salida del Real Madrid fueron meses de mucho sufrimiento y desgaste para Angelito. El miércoles liberó tensiones y demostró que es el mejor jugador de potrero del mundo.

Segundo apareció una grata versión de Federico Fernández, más cerca de lo que suponemos que es que de la imagen opaca que dejó en el mundial. Tercero vuelve a surgir el nombre de Erik Lamela, titular en el último partido de eliminatorias contra Uruguay en Montevideo, con una lesión en la espalda lo apartó de las canchas durante todo el primer semestre de 2014. Si no hubiera estado como mínimo en la lista de 30.

Contra Alemania jugó en la misma posición donde se lució en la Roma como un delantero abierto por derecha o izquierda. Además de algunas pinceladas de su clase marcó un golazo que coronó una gran jugada colectiva que nació de otro gran corte prodigioso del ídolo Javier Mascherano.

Cuarto, es el turno del Kun Agüero, desconocido en el Mundial, sus problemas físicos más ciertos inconvenientes personales le hicieron perder el eje, es hora que vuelva a ser ese crack que se sienta en la mesa de los mejores del mundo. En el partido como 9 alternó buenas y malas pero a comparación del Mundial mostró más ganas.

Para estos cuatro jugadores era un partido especial, de hecho los 4 goles fueron casi todos por participaciones de ellos. El primero pase tres dedos de Di María y gol del Kun, el segundo centro atrás de Angelito y golazo de Lamela, el tercero pelota parada a cargo de Fideo y cabezazo de Fernández. Recién en el cuarto aparece un nombre nuevo como Pablo Zabaleta que le dio un gran pase a Di María para que meta esa perla picándola por encima del arquero.

Era también el debut de Gerardo Martino como técnico de la selección y una de las cosas positivas fue justamente el cambio posicional de Di María, más delantero que carrilero. Algo que también había intentado Sabella en su embrionario 4-4-2 hasta la aparición estelar de los 4 fantásticos.

También fue un aspecto positivo las escaladas de Pablo Zabaleta, que participó en dos de los 4 goles y fue más utilizado como arma de ataque que en la etapa anterior. Otra idea nueva que ya había adelantado el Tata en la conferencia de prensa fue que el equipo presionó más adelante para forzar el error en la salida del rival, los tres delanteros más el acompañamiento clave de Biglia hicieron bien este trabajo.

Si el equipo asume más riesgos y sale a bailar en remera es obvio que atrás se le van a ver todos los errores. Flojo Romero con los pies pero enorme en los mano a mano, impreciso y nervioso Demichelis en la salida y algunas pases mal dados de los mediocampistas que podrían haber terminado en goles en contra.

En el medio Mascherano sigue entendiendo cada vez mejor el juego y Biglia que emergió como rueda de auxilio ya empieza a ganarse un nombre propio. Es el eslabón perdido entre Mascherano y Gago, tiene cosas de los dos.

Bien por Martino en respetar algunas nombres discutidos de la etapa anterior como Romero, Biglia y Rojo, que sigue pasando un gran momento, pensante con los pies cuando pasa al ataque y un león a la hora de ir a trabar.

Sabella dejó un legado en esta selección, la del compromiso y el trabajo en equipo, la de hablar mucho de fútbol y poco de humo. Ese trabajo también lo desgastó tanto que no tuvo fuerzas para seguir. “Mi ciclo sigue con Martino” le dijo Alejandro a Luis Segura.

Ahora depende del Tata no obnubilarse con un gran triunfo en un amistoso y seguir trabajando sobre la base que ya está armada. En 2010, después del mundial de Sudáfrica, Argentina le ganó 4 a 1 a la campeona del mundo España en River. Esa España había venido al país más a conocer la noche porteña que el Obelisco. Esa España no es la Alemania que jugó en Dusseldorf ayer (por más que le faltaron Ozil y Schweinsteiger) así como Martino no es Batista.

Checho en un año cambió mucho, creó una selección B que se comió cuatro con Nigeria y pasó de decir “Messi es mi 9” dejando en el banco a Higuaín y ni convocando a Tevez, a llamar a Carlitos sobre la hora y ponerlo como titular en la Copa América. Resultado final: Eliminados en cuartos de final después de solo haberle ganado al sub 23 de Costa Rica en todo el certamen, un Tevez excedido de peso errando el penal decisivo contra Uruguay y Checho echado por Grondona por miedo de no clasificarnos al mundial.

Ahí llegó Sabella para formar un grupo y apagar el incendio. Se pasó del fuego con olor a quemado, al fuego interno de una selección que encendió la llama de la ilusión que ni nos acordábamos que teníamos.

Es hora de disfrutar a este grupo de jugadores que no negocia la actitud. Ver la cara de Mascherano y Di María en la previa al partido cuando los alemanes nos enrostraban el título demuestra que nada les da igual, que saben que perdieron la final pero no el hambre de gloria.

Este 4 a 2 no tapa la herida de la final, solo demuestra que lo del mundial no fue casualidad, que algo nació y que hay que seguir por el camino que nos llevó a ser subcampeones del mundo. Este equipo sólo perdió 3 partidos en 3 años (Venezuela, Uruguay y Alemania), este equipo se cansó de comer mierda para convertirse en héroes.

Comenzó una nueva etapa con la ilusión de que si se mantiene la base es más fácil foguear a los Lamela, los Gaitán y los Musacchio. Es distinto foguear a quemar jugadores, como en la época que se convocaba a 10 nombres nuevos todos los meses.

La era Martino está en marcha, de él depende pensar más en lo que será que en lo que pudo haber sido. Rusia 2018 queda lejísimos pero Chile 2015 está a la vuelta de la esquina. Si el horizonte es más cercano no hay neblina ni humo que nos corra del objetivo.

 

Lucas Jiménez

 

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