Géneros

21 agosto, 2014

Finalizó el primer juicio por trata de personas en Santiago del Estero

Este miércoles se dio por concluido el primer juicio por trata de personas para explotación sexual realizado en la provincia de Santiago del Estero. Tres de los imputados fueron condenados por el secuestro y explotación de una mujer de 35 años.

Este miércoles se dio por concluido el primer juicio por trata de personas para explotación sexual realizado en la provincia de Santiago del Estero. Tres de los imputados fueron condenados por el secuestro y explotación de una mujer de 35 años.

El principal imputado, Carlos Horacio Cancino Franco, fue condenado a cinco años de prisión. Samuel Emiliano Calderón y José Luis Luna recibieron una pena de tres años. Los tres formaban parte de una red de trata que trabajaba en la provincia de Santiago del Estero.

Según se demostró en el juicio, Cancino Franco era el dueño del prostíbulo “Negro el 20”, ubicado en la ruta provincial 51, mientras que Calderón era su encargado. Allí recibían a las chicas que Luna captaba.

Fueron juzgados por el caso concreto de una mujer que había viajado en febrero de 2012 desde Colonia Oasis de la Ciudad de Jardín América, en Misiones, hasta La Banda, en Santiago del Estero, con una promesa de trabajo.

En sus testimonios relató que al llegar fue violada por varios hombres y la encerraron en el prostíbulo durante 20 días. Luego la llevaron nuevamente a su pueblo natal con el objetivo de captar más mujeres. DDos de sus captores que se hicieron pasar por su novio y un amigo para no levantar sospechas en la familia. Sin embargo, su hermano desconfió de los dos hombres y avisó a la policía sospechando era víctima de trata y que ellos buscaban llevarse a otras dos hermanas adolescentes.

Así comenzó la investigación. La Justicia ordenó allanamientos en tres ciudades de Santiago del Estero donde la Gendarmería y la policía local intervinieron en varios lugares, entre ellos el prostíbulo “Negro el 20”.

Los otros allanamientos se hicieron en otro prostíbulo, un hotel alojamiento, la casa de uno de los explotadores y un laboratorio de análisis clínicos, donde llevaban a las víctimas para hacerse chequeos médicos. Las fuerzas de seguridad detuvieron a seis personas, pero sólo tres llegaron a juicio. Todas las víctimas de esta banda tenían una característica en común: eran mujeres solas con varios hijos y jefas de hogar.

Durante el proceso, la mujer secuestrada (cuyo hermano hizo la denuncia) declaró a través de la Cámara Gesell -una habitación acondicionada para permitir la observación externa- acompañada por las profesionales del Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el Delito de Trata que funciona bajo la órbita del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

Es la primera vez que una psicóloga del equipo toma testimonio a una víctima durante un juicio oral y público a través de este dispositivo judicial. Por lo general la participación de estas profesionales se da anteriormente buscando contener a las víctimas, pero no durante las declaraciones testimoniales.

“Es inédito que se tome en un juicio oral. Implica un cuidado especial porque se hace en un recinto diferente, la víctima no tiene contacto con los imputados. La Cámara Gesell está en otro edificio”, explicó a Infojus Noticias Zaida Gatti, la coordinadora del Programa.

 

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