América del Norte

20 agosto, 2014

Siguen las manifestaciones en Missouri: otro joven negro fue asesinado

El 9 de agosto pasado explotó la situación social en la pequeña ciudad de Ferguson, en el Estado norteamericano de Missouri. Un muchacho negro de 18 años, Michael Brown, fue asesinado por un policía. Manifestaciones masivas se sucedieron los días siguientes y fueron violentamente reprimidas. La madrugada del miércoles otro joven negro fue asesinado.

El 9 de agosto pasado explotó la situación social en la pequeña ciudad de Ferguson, en el Estado norteamericano de Missouri. Un muchacho negro de 18 años, Michael Brown, fue asesinado por un policía. Manifestaciones masivas se sucedieron los días siguientes y fueron violentamente reprimidas. La madrugada del miércoles otro joven negro fue asesinado.

Los 21 mil habitantes de Ferguson se encuentran convulsionados desde hace poco más de 10 días debido al asesinato a Michael Brown. Este joven negro de 18 años fue asesinado a sangre fría por el policía Darren Wilson. Las fuentes policiales aseguraron que Brown intentó (a pesar de estar desarmado) atacar al oficial y por eso este se defendió a los tiros.

Familiares y amigos del joven dan otra versión donde afirman que Michael estaba con los brazos en alto cuando Wilson le disparó. Esto fue confirmado el lunes mediante una autopsia privada, efectuada por encargo de la familia de Brown, que concluyó que al muchacho, cuyo cadáver no presentaba signos de lucha, le habían disparado seis veces, dos de ellas en la cabeza. Además, el examen forense arrojó que tampoco recibió los balazos a quemarropa ya que no había residuos de pólvora en su cuerpo, lo que sugiere que el oficial le disparó a más de 60 centímetros de distancia y por lo tanto no fue en el contexto de una pelea.

Aun sin esta información reciente que inculpa aun más al policía, la indignación recorrió la ciudad de Ferguson y desde el 9 de agosto hubo manifestaciones masivas que fueron reprimidas por las fuerzas de seguridad. En lo que va de esta semana, alrededor de 80 personas fueron detenidas, incluyendo dos heridas de bala el lunes por la noche.

Ante este panorama el gobernador del Estado de Missouri, Jay Nixon, solicitó la ayuda de la Guardia Nacional para colaborar con la policía «en la restauración de la paz».

El racismo que aun impera en Estados Unidos volvió a aflorar con este asesinato. La organización racista Ku Klux Klan (surgida en el siglo XIX y que tuvo un auge importante hasta mediados del XX) anunció que celebrará un acto para recaudar fondos para el policía imputado.

El líder de la formación racista, Charles Murray, detalló que el dinero recaudado será destinado «al policía que hizo su trabajo contra ese negro criminal» y advirtió, a cualquiera que se oponga al acto, que los organizadores «portarán armas».

«Con los negros fuera de control, tenemos un grupo que irá a los alrededores de Ferguson. No podemos permitir que haya negros matando y robando a blancos inocentes», señaló el Ku Klux Klan en un comunicado.

Como si esto fuera poco, el martes otro afroamericano fue muerto a balazos por oficiales del Departamento de Policía Metropolitana de San Luis, a menos de siete kilómetros de Ferguson. Según el informe policial, el hombre portaba un cuchillo y estaba relacionado con un supuesto robo en una tienda.

El presidente Barack Obama se pronunció respecto a estos acontecimientos y anunció que enviará a Ferguson al fiscal general, Eric Holder, a investigar el caso del Michael Brown.

La pequeña ciudad estadounidense arroja datos claros de una situación que excede el racismo meramente cultural. Según el último censo el 65% de sus habitantes son negros y 21% de ellos viven por debajo del umbral de la pobreza.

 

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