Educación y Ciencia

9 julio, 2014

Uranio enriquecido y nacional

El ministro de Planificación Julio De Vido anunció que la planta de enriquecimiento de uranio de Pilcaniyeu en Río Negro comenzará a producir uranio enriquecido en pequeña escala. ¿Por qué esto es importante? ¿Para qué sirve el uranio enriquecido?

El ministro de Planificación Julio De Vido anunció que la planta de enriquecimiento de uranio de Pilcaniyeu en Río Negro comenzará a producir uranio enriquecido en pequeña escala. ¿Por qué esto es importante? ¿Para qué sirve el uranio enriquecido?

En el plenario del Grupo de Proveedores Nucleares (NSG, por sus siglas en inglés) celebrado en Buenos Aires semanas atrás, Julio De Vido explicó que: «Se encuentra en ejecución el proyecto para la recuperación de la planta de enriquecimiento de uranio en Pilcaniyeu en la provincia de Río Negro con una inversión inicial de 27 millones de dólares». Y agregó: “Hemos terminado la planta piloto de Mock-Up y estamos trabajando en su puesta en marcha, lo que nos permitirá en el curso de las próximas cinco semanas estar produciendo uranio enriquecido por primera vez en Argentina”.

Si bien nuestro país ya había producido uranio de manera experimental durante la década del 80, también en Pilcaniyeu, esta será la primera vez que se producirá el componente a escala industrial. “Esto nos permitirá estar entre los 11 países reconocidos por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) que producen uranio enriquecido”, detalló el ministro.

El que termina de leer y no está especializado en cuestiones nucleares se queda con poca información y muchas preguntas. La más grande es: ¿por qué producir uranio levemente enriquecido es importante para el país?

Hay centrales y hay centrales

Hay varios tipos de centrales alrededor del planeta pero, para esta explicación, se necesitan nombrar las dos más importantes: las que utilizan uranio natural de combustible y están refrigeradas y moderadas con agua pesada (tipo PHWR, “Pressurized Heavy Water Reactor” en inglés) y las que usan uranio enriquecido como combustible y agua liviana (el agua común) como moderador y refrigerante (PWR, “Pressurized Water Reactor”).

El uranio natural, que utilizan las centrales PHWR, tiene una concentración baja (0,72% del total) del tipo de uranio que sirve para la fisión -U-235, el que se utiliza para llegar a la masa crítica del reactor y así producir energía-. Por lo tanto, se necesita mucho uranio, y la reacción produce mucho calor: para enfriar el reactor se necesita agua pesada, que deja escapar pocos neutrones -energía-. Si se aumenta la proporción de U-235 en el uranio natural -de ahí la frase ‘uranio enriquecido’-, se va a necesitar menos uranio para producir la misma cantidad de energía y el calor que se produce será menor: podrá utilizarse agua natural para enfriar el reactor. El uranio enriquecido permite además utilizar núcleos más chicos, lo que significa a su vez que, a iguales condiciones de operación (presión y temperatura básicamente), el recipiente de presión será más pequeño, tanto en diámetro como en espesor de paredes. Ergo, menor costo para producir la misma cantidad de energía.

Ejemplos, ejemplos. El recipiente de presión de la recientemente operativa Atucha II –ahora llamada Néstor Kirchner-, que tiene una potencia térmica de 2.175 megavatios, es de ocho metros y medio de ancho por catorce de alto con un peso de 970 toneladas. En cambio, el recipiente de un EPR (European Pressurized Reactor), con una potencia térmica de 4.500 megavatios -más del doble-, utiliza un recipiente de cinco metros y medio de ancho por casi trece de alto con un peso de 526 toneladas. Doble de de potencia, con un equipo considerablemente más chico, ya que la mayor proporción de U-235 permite extraer más energía de la misma cantidad de combustible.

A mediados de los 90, se modificó el grado de enriquecimiento de los elementos combustibles en Atucha I: se pasó de de uranio natural a levemente enriquecido. Así pudo ahorrarse un 15% del costo de los combustibles. Menos combustible, mejor utilización del mismo y menos residuos. Ganancia pura.

La política de la ciencia

La proliferación de las armas nucleares no es moco de pavo y menos para los países que ya las tienen. Son golosos los del Primer Mundo pero para enriquecer uranio hay que ser muy transparente al respecto, no sea cosa que un país subdesarrollado pueda fabricar la bomba atómica, ¿no?

De hecho, Argentina se decidió por centrales nucleares de uranio natural y agua pesada justamente por lo difícil que se hacía el enriquecimiento allá por 1965. Incluso cuando ya desde el estudio de preinversión de Atucha I se sabía que todo sería más económico con uranio enriquecido y agua liviana.

En 1983 el entonces presidente Raúl Alfonsín y el presidente de Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) anuncian la existencia y el funcionamiento de la planta en Pilcaniyeu. Estupor mundial. Esta revelación terminó por ser -presiones internacionales mediantes- una soga de nudo corredizo para la CNEA: se le negaron fondos, obras, proyectos y renovación de cuadros.

El mundo cambió, por suerte. Cuando se relanzó el Plan Nuclear Argentino, allá por 2006, se hizo hincapié en ampliar la participación de la industria local y fabricación de los elementos combustibles en el país. Enriquecer uranio es parte de esa política de Estado.

¿Y el medio ambiente?

La posición de los grupos ambientalistas liderados por Greenpeace es pedir que cese toda actividad nuclear en nuestro país pero, tal vez más preocupados por el traslado de la planta de producción de uranio de Córdoba a Formosa -que entraña peligros del orden de lo industrial mas que de lo nuclear-, el anuncio sobre la planta en Pilcaniyeu aún no ha levantado polvareda (la última denuncia de la ONG ambientalista más famosa data de 2010).

Sebastián De Toma

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