Salud

9 julio, 2014

Sangre impura

A nivel nacional la donación de sangre está regida por la Ley 22.990 y su decreto reglamentario 375/89 que establece un protocolo que encasilla a priori a las minorías sexuales como factores de riesgo. Santa Fe, Río Negro y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires son los únicos tres lugares en Argentina que no usan ese protocolo discriminador.

A nivel nacional la donación de sangre está regida por la Ley 22.990 y su decreto reglamentario 375/89 que establece un protocolo que encasilla a priori a las minorías sexuales como factores de riesgo. Santa Fe, Río Negro y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires son los únicos tres lugares en Argentina que no usan ese protocolo discriminador.

“Donar sangre salva vidas”, “Donar sangre es compartir vida”, “Donar sangre es un acto de amor”. Éstos son los slogans de campañas de donación de sangre de los últimos años de ONGS y del Estado Nacional para incentivar la donación de sangre.

Pero la donación de sangre, en la mayoría de las provincias de Argentina, no es para todos/as.

Lucas, un joven de 31 años, fue a donar sangre a una clínica privada de Neuquén porque su padre estaba internado.

Al llenar el formulario se encontró con la siguiente pregunta: -¿Tuviste relaciones sexuales con hombres que hayan tenido sexo con otros hombres?

Lucas, extrañado, le consulta al técnico: -¿Ésta pregunta se refiere a si soy homosexual?

-¿Sos gay?- contesta el técnico.

-Sí, soy homosexual, pero soy sano, hago actividad física, no tengo problemas de salud, no convivo con ninguna enfermedad en la sangre ni tengo tatuajes- sentenció Lucas.

-Entonces no vas a poder donar sangre- contestó el técnico.

En Argentina rige el Plan Nacional de Sangre que consta de tres partes: una regulatoria, que lo hace a través de la ley 22.990; otra informativa que busca unificar los registros de los dadores de sangre a nivel nacional. Y una pata educativa a través de la cual busca capacitar a las distintas delegaciones provinciales para que cada zona pueda desarrollar sus propios Programas Provinciales de Hemoterapia.

La ley 22.990 de sangre rige a nivel nacional. Es del 2004 pero tuvo algunas modificaciones en 2005. Hasta esa fecha la norma establecía la exclusión a gays, lesbianas, travestis y bisexuales de donar sangre. En 2005 se modifica este punto y se elimina la imposibilidad de donar sangre según la orientación sexual. Pero deja abierta la posibilidad discriminadora.

Si bien la ley no prohíbe explícitamente a gays, lesbianas, trans donar sangre si sigue siendo retrógrada a la hora de aplicarse. Esto lo hace a través de los protocolos y de los formularios que hay que completar a la hora de donar sangre.

Dentro del protocolo, si sos mujer, se te pregunta: -¿Tuviste relaciones sexuales con hombres con tuvieron relación con otros hombres?

Si sos hombre, según el protocolo debés responder: -¿Tuviste relaciones sexuales con otros hombres?

El protocolo de preguntas, establecido en la resolución 365/99, homologa el ser gay, trans, lesbiana a pertenecer a un grupo de riesgo.

Es decir, y para ser explícitos, los trans, gays, lesbianas en esta reglamentación son considerados/as peligrosos/as, infectados/as, que ni siquiera se les extrae la sangre, aún si hacen actividad física, se hacen chequeos médicos, no fumen ni tomen alcohol.

Ornella Infante, de la Asociación Travestis Transexuales Transgéneros Argentina e integrante de la Mesa Nacional por la Igualdad, asegura que esta ley “a los grupos minoritarios nos encasilla en una vida promiscua, en donde se supone que tenemos relaciones sexuales con una infinidad de personas, es una ley completamente discriminatoria”.

Por otra parte, las preguntas instalan de antemano quien puede ser sospechoso/a, infectado/a. ¿Cuál es el problema? ¿El tipo de sangre ó la práctica sexual que cada uno/a de nosotros/as decidimos tomar?

“Esta sangre se analiza, no es que la sacan y la ponen sin analizar, así como es con las personas trans, también es con las personas heterosexuales. Claramente, es una ley completamente absurda”, reflexiona Ornella Infante.

Pero ¿qué presunciones subyacen en el protocolo? Por un lado, que toda sangre heterosexual es buena y sana. ¿Por qué el protocolo no pregunta si sos hetero? ¿Sos sano sólo por ser hetero?

Segundo, y en la misma línea, el protocolo establece (implícitamente) que las personas heterosexuales se cuidan a la hora de tener sexo y los homosexuales o trans no. ¿Por qué no te consultan si te cuidas a la hora de tener relaciones sexuales si sos hetero? ¿Acaso nadie tiene un amigo/a hetero que tiene relaciones sin protección?

Por último, la guía de preguntas asegura que las personas con la que tenes relaciones sexuales determinan las posibilidades que tenes de contagiarte. ¿Acaso no puede ser uno el portador? ¿Seguimos poniendo la mirada en el otro, en el distinto, el diferente?

Ornella Infante asegura “el ministro Juan Luis Manzur tiene que dar el paso inicial para que esta resolución ministerial deje de existir, si no va a seguir habiendo estos casos de discriminación, como el de Lucas”.

Santa Fe, Río Negro y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires son los únicos tres lugares en Argentina que no usan éste protocolo. Los tres distritos generaron sus propias guías de preguntas para el donante de sangre. En el resto del país rige la resolución 635/99.

A nivel nacional en 2008 hubo proyecto para modificar la ley de donación de sangre que llegó al Congreso de la nación pero no prosperó. A raíz del caso de Lucas, la senadora Teresa Luna (FPV) presentó una nueva modificación a ley. La medida busca prohibir toda pregunta o acto discriminatorio a los donantes de sangre, a través de la modificación del art. 45 de la ley 22.990

El kirchnerismo generó avances en materia jurídica y generó la ampliación de derechos para personas que se veían expulsadas. En 2010 se aprobó la ley de matrimonio igualitario, en 2012 la ley de identidad de género (que para muchos no es del todo revolucionaria, sino más bien afirma el sistema dual de género: mujer/hombre). Pero es el mismo gobierno el que no da el aval político para que se terminen de desterrar medidas y resoluciones que son completamente arcaicas, estigmatizantes y discriminatorias.

“Argentina es un espejo en el mundo en donde todos y todas se quieren reflejar con nuestras leyes. Pero es el momento de que nos alineemos para que aquí en Argentina podamos garantizar la salud integral para todos y para todas”, sentencia Ornella Infante.

Ir a donar sangre debería ser un acto de amor y voluntad, posible para todos. Pero el caso de Lucas y de tantos otros/as, es un claro ejemplo de cómo la sociedad, acompañada y legitimada por las leyes y resoluciones, termina genitalizando nuestras vidas.

Porque el donar sangre, el estar apto para poder dar sangre no tiene nada que ver con la práctica sexual de cada uno/a de nosotros/as. Este mote sexual está puesto una vez más para regular, ordenar y sancionar a quienes no eligen las normas heterosexistas.

Así, con estos formularios y resoluciones vigentes, con la 365/99, no es la sangre la que se está analizando sino que se pone el foco en nuestras orientaciones sexuales.

Emiliana Cortona

Si llegaste hasta acá es porque te interesa la información rigurosa, porque valorás tener otra mirada más allá del bombardeo cotidiano de la gran mayoría de los medios. NOTAS Periodismo Popular cuenta con vos para renovarse cada día. Defendé la otra mirada.

Aportá a Notas