Fútbol

8 julio, 2014

La última final

El 8 de julio de 1990 la selección Argentina jugó su última final de una Copa del Mundo. Fue en el Mundial de Italia y ante Alemania. El día de los chiflidos al himno, las puteadas de Diego y el penal inexistente que cobró el árbitro Codezal.

El 8 de julio de 1990 la selección Argentina jugó su última final de una Copa del Mundo. Fue en el Mundial de Italia y ante Alemania. El día de los chiflidos al himno, las puteadas de Diego y el penal inexistente que cobró el árbitro Codezal.

24 años pasaron desde que Argentina llegó por última vez a una semifinal de un Mundial y así se festejó el sábado pasado en el partido ante Bélgica. Pero también pasaron 24 años desde que la selección llegó a una final. Fue exactamente un 8 de julio de 1990 que se disputó ese último partido en Italia.

El equipo de Carlos Salvador Bilardo llegaba golpeado pero con esperanzas. En un Mundial sin muchos destellos (de nadie, fue el que menor promedio de gol tuvo en la historia), Argentina había logrado superar el debut con derrota ante Camerún y pasar la zona de grupos.

La segunda fase fue muy complicada pero construyó de a poco la mística y la épica de un equipo que quedó para la historia. Su máxima figura y capitán, Diego Armando Maradona, tenía el tobillo como un pomelo pero jugó igual, infiltrado, e hizo magia.

En los Octavos de Final contra Brasil, la selección sufrió todo el partido pero con ayuda de los palos y el travesaño mantuvo su valla en cero. Después la genialidad de Diego juntando a tres defensores y habilitando a Caniggia para que defina mano a mano con Taffarel: 1 a 0 y pase a Cuartos.

Ahí esperaba Yugoslavia. Un equipo fuerte que todavía tenía jugadores de lo que hoy son siete países distintos (Eslovenia, Croacia, Bosnia, Serbia, Kosovo, Macedonia y Montenegro). Partido duro que terminó 0 a 0 y a los penales. Diego falló el suyo pero la figura de Goycoechea, el arquero suplente que había tenido que jugar por la lesión de Pumpido, se hizo enorme y Argentina pasó.

Semifinales ante Italia, el local. Argentina empieza perdiendo con gol de quién, a la postre, sería el goleador del torneo, Salvatore Schillaci. Sin embargo un cabezazo de Caniggia con un extraño giro en el aire puso el 1 a 1 y de nuevo a los penales. Esta vez Diego no falló. Lo pateó igual que contra Yugoslavia pero la pelota entró. Algo que ni los italianos ni la FIFA le perdonarían. De nuevo Goycochea fue la figura atajando dos penales y el combinado nacional volvía a disputar la final del mundo por segundo mundial consecutivo. Nuevamente esperaba Alemania, como en 1986.

Era el partido decisivo. Caniggia no jugaba porque en la semifinal se ligó una segunda amarilla. Ya desde el principio se observó el ambiente hostil. Cuando sonaron las estrofas del himno nacional argentino todo el Estadio Olímpico de Roma abucheo, repudiando la eliminación a la selección local en la instancia anterior, y así quedó inmortalizada para siempre la cara de Diego gritando «hijos de puta».

El encuentro fue áspero contra la siempre físicamente potente selección alemana. Argentina recibió la primera (y también la segunda) expulsión en la historia de una final del mundo: Monzón y Dezotti. Sobre el final del partido Rudi Völler ingresó al área Argentina y ante el acercamiento de Sensini se desplomó. El árbitro mexicano Codezal compró y cobró un penal inexistente.

Andreas Brehme definió muy bien ante un Goycochea que adivinó el palo pero no pudo llegar a una pelota que se metió en la ratonera. No hubo tiempo para más. Alemania alcanzó su tercera Copa del Mundo y Argentina quedó en las puertas. La imagen de Diego llorando de bronca y tristeza es un símbolo de aquella jornada.

24 años pasaron de aquella final. En estos días se juega un nuevo Mundial donde ambos equipos pueden llegar a cruzarse nuevamente en la misma instancia. Dependerá de los resultados de las semifinales que se juegan martes y miércoles de esta semana para saber si habrá o no revancha.

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