América Latina

23 junio, 2014

La economía venezolana: internas del chavismo

El desplazamiento de Jorge Giordani del Ministerio de Planificación implicó el retiro de un referente económico del mismísimo Hugo Chávez. Los cruces textuales y las declaraciones surgidas marcan distintas propuestas para encarar la compleja situación que atraviesa la economía del país.

En la última semana se llevaron adelante cambios sumamente relevantes en los cargos de dirección de la economía venezolana. El desplazamiento de Jorge Giordani del Ministerio de Planificación implicó el retiro de un referente económico del mismísimo Hugo Chávez. Los cruces textuales y las declaraciones surgidas marcan distintas propuestas para encarar la compleja situación que atraviesa la economía del país.

El anuncio del último martes del presidente Nicolas Maduro, en su programa de radio y televisión En contacto con Maduro, designando a Ricardo Menéndez al frente del Ministerio de Planificación no sorprendió a quienes vienen siguiendo algunas disputas al interior del gobierno chavista. Hace dos semanas Giordani había sido desplazado del directorio del Banco Central de Venezuela (BCV) y de la petrolera PDVSA.

Esta decisión del gobierno bolivariano llega en el marco de la guerra económica en donde se acusa al ahora ex-ministro de Planificación (tanto en la oposición como en sectores oficialistas) de ser uno de los responsables del desabastecimiento, de las sucesivas devaluaciones y modificaciones en el sistema cambiario, así como de pretender enfrentar a los mecanismos financieros que permitirían una solución a esos problemas.

El reconocido “planificador del chavismo” contestó a esta decisión con un documento llamado «Testimonio y responsabilidad ante la historia», en donde marca cuáles fueron sus posicionamientos a lo largo del proceso revolucionario. Ahí señaló diferencias con Maduro, quien en su opinión “no transmite liderazgo” como lo hacía el Comandante Chávez. En el documento se señalan los principales fundamentos de su posicionamiento político, que exigen un mayor control de los recursos fiscales y enfrentar la corrupción estatal. Según Giordani, el gasto público se lleva adelante “sin un programa fiscal encuadrado en una planificación socialista” y a esta razón responde la existencia de una creciente autonomía en el manejo de PDVSA y el BCV.

La destitución del autor del libro La transición venezolana al socialismo trajo una dura confrontación entre sus defensores y detractores. Una de las respuestas más contundentes llegó de parte del dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y alcalde de Guarenas, Rodolfo Sanz, quien acusó al ex-ministro de sobrevalorar sus cualidades intelectuales sobre la transición al socialismo, de ser el responsable de las estafas en las importaciones que le costaron al país 20 mil millones de dólares, de negarse a aumentos salariales y de pensiones y de no medir “la contribución que hace a la estrategia actual de la contrarrevolución interna e imperialista” con sus palabras.

Por su parte, sectores de la oposición llamaron a interpelar en la Asamblea Nacional a Giordani por sus declaraciones. A su vez, dirigentes de federaciones empresariales declararon sobre la expectativa que les genera este cambio. Muestra de esto lo expresó Mauricio Tancredi, presidente de Consecomercio, quien sostuvo que espera que el nuevo ministro “se de cuenta de la importancia que tiene permitir que funcione mejor la oferta y la demanda, reducir los controles, revisar leyes que tienen a la empresa privada en jaque”.

El posicionamiento adoptado por Giordani, se considera como de los más radicales dentro del chavismo. En ese sentido es que tuvo sus repercusiones en los sectores que apoyan al proceso bolivariano de una manera crítica. Además de expresiones de solidaridad con quien fuera un fiel compañero y amigo de Chávez desde sus días de prisión. En el portal Aporrea a partir de varios artículos se manifestaron temores sobre posibles ajustes y conciliaciones con sectores de la burguesía.

La guerra de declaraciones y posicionamientos, que continúa por estos días, tuvo su pico de atención en las declaraciones del presidente Maduro. Apartado del agradecimiento que le había dado a Giordani por su trabajo cuando anunció los cambios ministeriales, lo acusó de estar a la “retaguardia de la retaguardia” y de convertirse en un “cronista del fracaso”. Sin aludir directamente a él, hizo referencia a las traiciones que sufrió en vida el comandante Chávez, también recordó que la vanguardia del proceso es el pueblo y no los tecnócratas y “pequeñoburgueses”. En ese mismo discurso, Maduro anunció más inversión estatal y seguir luchando para “conseguir recursos”.

Uno de los puntos poco mencionados por los analistas mediáticos de esta confrontación está ligado a algunas políticas y anuncios que se hicieron la última semana. No es casualidad que un día después, el vicepresidente para el área económica, Rafael Ramírez, anuncie que se está buscando pedir préstamos a China por cuatro mil millones de dólares. Tampoco lo es que Ramírez, también presidente de PDVSA y ministro de Petróleo, declare que se busca aumentar las exportaciones de petróleo a Estados Unidos.

En ese sentido es que deben entenderse los posicionamientos de importantes dirigentes del chavismo que vienen expresando la necesidad de aliarse con “el sector privado” para enfrentar la actual guerra económica. Este sector, que encuentra entre sus principales referentes a Diosdado Cabello (presidente de la Asamblea Nacional), expresa permanentemente la idea de que el socialismo no es la negación de la propiedad privada y que no ataca a la libre empresa.

Actualmente, cuando los intentos golpistas de la oposición muestran un fracaso parcial en sus intenciones, se ponen en disputa al interior del chavismo distintas tácticas para enfrentar la guerra económica. Lo que falta a muchos preguntarse es si las mismas son simples discusiones coyunturales o hacen parte de proyectos políticos distintos.

En estos días se han expresado fuertes declaraciones de ambos sectores y han faltado argumentos teóricos e históricos sobre cómo afrontar la construcción del socialismo. Por el porvenir de la Revolución Bolivariana, será necesario una mayor claridad y sinceridad en estos debates. Si una cualidad del comandante Chávez está aún ausente entre los partidarios de las distintas propuestas, es hacer de este debate fundamental para el futuro de Venezuela un debate masivo.

 

Lucas Villasenin, desde Caracas – @villaseninl

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