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16 junio, 2014

A 61 años del bombardeo de Plaza de Mayo

Este 16 de junio se cumple otro aniversario de una de las fechas más trágicas de la historia argentina. El bombardeo de la aviación naval sobre la Casa Rosada y la Plaza de Mayo fracasó en su intento de asesinar al general Perón, pero causó más de 380 víctimas civiles.

Este 16 de junio se cumple otro aniversario de una de las fechas más trágicas de la historia argentina. El bombardeo de la aviación naval sobre la Casa Rosada y la Plaza de Mayo fracasó en su intento de asesinar al general Perón, pero causó más de 380 víctimas civiles.

El día venía complicado. Ya desde tempranas horas de la mañana del 16 de junio se registraban intensos movimientos militares en la base naval de Punta Indio y como en la Dársena Norte del Puerto de Buenos Aires, donde estaban las tropas del Batallón de Infantería de Marina 4 (BIM4) al mando del vicealmirante Benjamín Gargiulo. Ante el riesgo de bombardeo, Perón traslada su cuartel general de la Casa Rosada al Ministerio de Guerra.

El intento de magnicidio y de golpe encabezado por la Marina, representante más claro y directo de los sectores sociales a los que Perón gustaba de llamar oligarquía, se ponía en marcha después de meses signados por crecientes tensiones entre los sectores peronistas y antiperonistas.

A las 12.40 los 34 aviones de la Fuerza Aérea Naval, pintados con el signo de Cristo Vence, tienen su bautismo de fuego bombardeando y ametrallando la Plaza de Mayo, la Casa Rosada y el edificio de la CGT y causando la muerte de aproximadamente 380 civiles que se encontraban realizando sus actividades en la zona, con el movimiento normal de un día hábil, incluyendo un trolebús que llevaba a 40 niños de una escuela del interior, que fue impactado de lleno por una bomba. Los aviones de la Marina descargaron más de diez toneladas de explosivos contra la casa de gobierno y sus alrededores. Mientras tanto, las tropas del BIM4 intentan tomar la Casa Rosada y el Ministerio de Guerra, entrando en combate con fuerzas leales del Ejército. Cuando crece la resistencia, a la que se suman numerosos civiles peronistas, las tropas del BIM4 se refugian en el Ministerio de Marina.

En el aire también se llega a combatir. Luego de bombardear y ametrallar civiles, algunos de pilotos de la Marina deben enfrentarse a un pequeño escuadrón leal de la Fuerza Aérea y una nave de la aviación naval es derribada al Río de la Plata. Otras tres aviones son derribados por artillería antiaérea y los 30 restantes deciden cruzar el río para exiliarse en Uruguay, de dónde retornarán recién después del triunfo de la llamada Revolución Libertadora, del 16 de septiembre, que finalmente logra derrocar a Perón e imponer un gobierno conservador y fuertemente antiperonista.

Pero el 16 de junio, el intento de golpe es derrotado y a las 17.15 Perón transmite a la población una proclama que lo confirma, pero llama a la moderación: “La situación está totalmente dominada. El Ministerio de Marina, donde estaba el comando revolucionario, se ha entregado y está ocupado, y los culpables, detenidos. […] Nosotros, como pueblo civilizado, no podemos tomar medidas que sean aconsejadas por la pasión, sino por la reflexión”.

En horas de la noche se sucederían las cuestionadas quemas de iglesias, un poder al que la población peronista veía como claro responsable detrás de los bombardeos. En la madrugada del 17 de junio se suicidaría uno de los jefes de la fallida insurrección, el Vicealmirante Garciulo, pero ni este postero gesto de mínima dignidad alcanzaría para borrar esa infamia que pesará eternamente sobre una fuerza que no dudó en bombardear y ametrallar a su propia población civil.

En el video, un fragmento con imágentes de los bombardeos recuperadas por Leonardo Fabio en su documental Perón, sinfonía del sentimiento.

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