América Latina

1 abril, 2014

Marco Civil aprobado: día histórico para la libertad de expresión

La Cámara de Diputados de Brasil aprobó una ley para regular Internet garantizando mayores derechos a los internautas y considerando a la comunicación como derecho fundamental y no una mercancía.

La Cámara de Diputados de Brasil aprobó una ley para regular Internet garantizando mayores derechos a los internautas y considerando a la comunicación como derecho fundamental y no una mercancía.

 

Guarden el día 25 de marzo de 2014 en la memoria. Ese día será recordado como el día del Marco Civil de Internet en todo el mundo. En ese día, la Cámara de Diputados aprobó un proyecto de ley que tiene todas las características de un proyecto imposible de ser aprobado en un lugar como ese. La principal de ellas: el hecho de contrariar intereses económicos poderosos al garantizar derechos de ciudadanos y ciudadanas. El Marco Civil de Internet apunta claramente al tratamiento de la comunicación como un derecho fundamental y no solo como un negocio. Se trata de algo inédito en la historia brasileña, solo posible debido a un conjunto de factores.

En primer lugar, la intensa participación y movilización de organizaciones de la sociedad civil y activistas de la libertad en la internet, que estuvieron involucrados con el Marco Civil desde su primera redacción hasta la victoria obtenida en la Cámara. El hecho de ser un texto elaborado con amplia participación popular garantizó al Marco Civil una legitimidad conferida a pocos temas que se tramitan en el Congreso Nacional.

En segundo lugar, el informe sustitutivo del texto quedó a cargo del diputado Alessandro Molon (Partido de los Trabajadores), que se mostró como un persistente articulador y negociador, escuchando los diferentes intereses en juego, buscando acomodarlos sin comprometer los tres pilares centrales del texto: la neutralidad de red, la libertad de expresión y la privacidad de los usuarios.
En tercer lugar, el gobierno, que ya se mostraba adepto al Marco Civil, compró la pelea en su defensa tras las denuncias de espionaje a la presidenta Dilma Rousseff, realizadas por Edward Snowden. Sin eso, tal vez el Marco Civil no hubiese sido colocado en urgencia constitucional en la Cámara y podría estar todavía en la larga fila de proyectos estratégicos para el país que están en la espera para entrar en discusión en el plenario.

Aun así, hace dos semanas, nadie – ni el gobierno, ni el relator, ni la sociedad civil – sería capaz de prever una votación como la del 25 de marzo, realizada simbólicamente, porque solamente un partido, el Partido Popular Socialista (PPS) de Roberto Freire, orientó al voto contrario. Como escribimos anteriormente, la votación del Marco Civil había sido capturada por el juego electoral de 2014.

Desde entonces, muchos se preguntan, ¿qué tuvo que pasar para que el juego se haya dado vuelta a favor de los derechos de los internautas?

En primer lugar, el gobierno pudo reacomodar la mayor parte de su base insatisfecha. Dilma hizo una reforma ministerial, distribuyó cargos en autarquías, liberó enmiendas en el Congreso. Con su base de vuelta, quedaron “del lado de allá” el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) y los partidos de oposición de derecha. Pero dos de éstos – Demócrata (DEM) y Socialdemócrata (PSDB) – se mostraron inteligentes en esta jugada y si alejaron de Eduardo Cunha, líder del PMDB y general del ejército que estaba contra el Marco Civil. En su pelea contra el gobierno por poder en el Congreso, Cunha, que recibió el apodo de “saboteador de la República”, salió quemado. Ni la derecha clásica quiso abrazarlo en la recta final.

Las señales de la derrota comenzaron a surgir y fue más fácil para el gobierno comprar el pase del PMDB. En los hechos nadie sabe bien cómo fue, pero ciertamente involucra acuerdos relacionados a la Medida Provisoria 627/2013, sobre tributación de las ganancias de empresas brasileñas en el exterior, de la cual Cunha es relator. Paralelamente, el gobierno abrió mano de la obligatoriedad de la manutención de data-centers en Brasil – algo que hizo correctamente – e incluyó una consulta a la Agencia nacional de Telecomunicaciones (Anatel) y al Comité Gestor de la Internet en Brasil (CGI.br) en la reglamentación de las excepciones a la neutralidad de redes.

En este contexto, la permanente presión de la sociedad civil en las redes en defensa de la aprobación del texto, surtió un efecto bastante positivo. Cerca de 350 mil personas firmaron la petición online hecha por iniciativa de Gilberto Gil; tuitazos con las hashtags #VaiTerMarcoCivil e #EuQueroMarcoCivil alcanzaron los trend topics brasileños y mundial durante varias semanas seguidas; artistas y el fundador de internet, Tim Berners-Lee, declararon apoyo al texto; defensores de la libertad de expresión se hicieron presentes en los pasillos de la Cámara semana tras semana. El día de la votación, el clima de “se aprobó” era tal que el presidente del recinto, Henrique Eduardo Alves, llegó a anunciar, en tono de chiste, una celebración para la noche.

¿Qué partido entonces elegiría no salir bien en la foto y perder la oportunidad de decir que votó en favor de una ley tan importante para el pueblo brasileño?

Los avances del Marco Civil

Lo inédito del Marco Civil de Internet está también en ser una de las raras legislaciones del mundo en el campo de la Internet que crea mecanismos de protección del usuario, y no al revés. Será una ley que servirá de modelo para todas las democracias que buscan reforzar la libertad en las redes y los derechos humanos.

Entre las muchas garantías importantes plasmadas en el texto, las más significativas tal vez estén expresas en los artículos 9, 19 y 7.
El artículo 9, visto como el corazón del proyecto, protege la neutralidad de red. Es decir, la fisonomía que será dada a cualquier paquete de datos, sin distinción por contenido, origen y destino, servicio, terminal o aplicación. Eso significa que quien controla la infraestructura de la red tiene que ser neutro en relación a los contenidos que pasan en sus cables.

Eso impide, por ejemplo, que acuerdos económicos entre corporaciones definan cuales contenidos tiene prioridad en relación a otros. La medida es el alma de la manutención de la Internet como un ambiente en que todos son iguales, independientemente de su poder económico. A final, nadie –ni siquiera empresas como Globo– quiere que la operadora de cable decida sola que contenidos tendrán fuerte presencia y cuales quedarán escondidos en la red. Eso llevaría a una “concentración de contenido”, semejante a la que existe en el mercado de TV, también en la Internet. Solo que Globo no sería el monopolio esta vez.

El artículo 19 delega al sistema judicial la decisión de la retirada de contenidos en internet, descartando así buena parte de la censura privada automática, preventiva, existente hoy en la red. Actualmente, un sin número de proveedores de contenido, a partir de una simple notificación, derriban textos, imágenes, vídeos, etc. Al retirar la responsabilidad de los proveedores por los contenidos posteados por terceros, el Marco Civil crea una seguridad jurídica al proveedor y deja el camino abierto para la libre expresión del usuario. A final, al contrario de lo que muchos piensan, no es la ausencia de reglas que torna la Internet un ambiente libre, sino la existencia de normas que defiendan la libre manifestación de ataques arbitrarios y autoritarios.

Por último, el artículo 7 asegura la inviolabilidad de la intimidad, de la vida privada y el sigilo del flujo de las comunicaciones privadas almacenadas en la red. Eso hará que las empresas desarrollen mecanismos para permitir, por ejemplo, que lo que escribimos en los mails solo sea leído por nosotros y por el destinatario del mensaje. Así, una ventaja de las cartas de papel empieza a extenderse para los correos electrónicos. El mismo artículo asegura que no proveerá a terceros nuestros datos personales, registros de conexión y de aplicación sin nuestro consentimiento, poniendo en la ilegalidad la cooperación de las empresas de Internet con departamentos de espionaje de Estado como la americana Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por su sigla en inglés).

Esas y otras medidas de protección de la privacidad son puestas en cuestión por el único problema significativo de todo o Marco Civil: el artículo 15, que compromete seriamente nuestra privacidad al obligar a las empresas a que guarden por seis meses, para fines de investigación, todos los datos de aplicación (frutos de la navegación) que generemos en la red. Eso invierte el principio constitucional de la presunción de inocencia, ya que aplica un “pinchazo” en todos internautas. La obligación de almacenar los datos genera la necesidad de manutención de los mismos en condiciones de seguridad, sobrecargando páginas y proveedores.
El alto costo podrá llevar a la comercialización de eses datos, creando una corrida por el uso de la privacidad como mercancía.

Desafortunadamente, el movimiento que destrabó el proceso de votación del texto en la Cámara no fue capaz de deconstruir tal imposición hecha por las instituciones policiales al proyecto. Organizaciones de la sociedad civil que se posicionaron contra ese aspecto del texto buscarán su alteración en el Senado o, si es necesario, a través del veto presidencial. A final, si Dilma fue a las Naciones Unidas a exigir soberanía y privacidad para sus comunicaciones, no puede permitir la existencia de una brecha de este tamaño para la vigilancia de los internautas brasileños.

De esta forma, el lobby económico y las distintas presiones políticas que se movilizaron en la Cámara no están muertas. A pesar de la declaración del presidente del Senado, Renan Calheiros, de que o Marco Civil será votado con rapidez, nada garantiza que el juego será fácil. Hay una larga jornada por adelante hasta la sanción presidencial. Y, después de sancionada la ley, corresponderá a la sociedad civil defender los derechos de los internautas en los términos de reglamentación del Marco Civil, así como en su implementación.

No es casualidad que la entidad representativa de las operadoras de telecomunicaciones ya se pronunció públicamente, afirmando que el Marco Civil “asegura la oferta de servicios diferenciados”. Es la disputa por la interpretación del texto.
La democracia no es un sistema donde las cosas se resuelven fácilmente. La batalla ganada el 25 de marzo no resuelve toda la cuestión, pero crea condiciones para la construcción de un camino en el cual finalmente podemos ser más libres. Y eso no es poca cosa.

 

Pedro Ekman y Bia Barbosa
Integrantes de la Coordinación Ejecutiva del Colectivo Brasil de Comunicación Social – Intervozes

Traducción: Dafne Melo – @daflpmm

 

Si llegaste hasta acá es porque te interesa la información rigurosa, porque valorás tener otra mirada más allá del bombardeo cotidiano de la gran mayoría de los medios. NOTAS Periodismo Popular cuenta con vos para renovarse cada día. Defendé la otra mirada.

Aportá a Notas