Batalla de Ideas

30 marzo, 2014

Catenaccio

Por Ulises Bosia. Entre la huelga docente triunfante en la provincia de Buenos Aires y la convocatoria al paro general del 10 de abril, marzo puso en la agenda pública la defensa de las condiciones de vida de una clase trabajadora que se planta.

Por Ulises Bosia. Entre la huelga docente triunfante en la provincia de Buenos Aires y la convocatoria al paro general del 10 de abril, marzo puso en la agenda pública la defensa de las condiciones de vida de una clase trabajadora que se planta.

La escasez de dólares, la inflación, la fuga de divisas y en general la acumulación de tensiones económicas en curso desde hace varios años, terminó por poner al gobierno nacional ante un momento bisagra. La disyuntiva se podría resumir en: o bien buscar recursos afectando los intereses más concentrados de la economía y así alterar el esquema económico actual, o bien iniciar un camino de ajuste, que necesariamente paga el pueblo trabajador, y evitar de hecho cambios estructurales.

A esta altura la decisión tomada ya es evidente, como evidencian el acuerdo con Chevron, las negociaciones en el CIADI y el FMI, el pago a Repsol, la suba de las tasas de interés, los intentos de poner un techo a las paritarias o los aumentos de tarifas en gas y agua, entre otras medidas tomadas. Los Precios Cuidados, el plan Progresar y otras medidas a contratendencia expresan la voluntad del kirchnerismo por diferenciarse de un ajuste clásico, sin embargo el hecho de que tanto los intereses exportadores hayan ganado la pulseada por la devaluación como de que los precios continúen subiendo desnuda la inviabilidad del discurso oficialista.

De manera que la conflictividad social que ya estamos viendo, y que previsiblemente va a seguir desarrollándose, tiene ante todo un carácter defensivo.

La huelga docente

Todo lo anterior enmarca la actual situación y le da un significado trascendente a la huelga docente en la provincia de Buenos Aires. Por la extensión en el tiempo, la magnitud del apoyo y la participación en las medidas de fuerza de la base docente y la simpatía que supo construir en la sociedad, es un primer momento testigo cuyo desenlace tiene consecuencias en el conjunto de las negociaciones paritarias.

El hecho de que tras 17 días de huelga, decenas de asambleas y varias movilizaciones multitudinarias en La Plata, Ciudad de Buenos Aires, La Matanza y otros partidos bonaerenses, el frente gremial docente haya conseguido que el gobierno de Scioli deba retroceder y terminar ofreciendo una oferta superadora, es un hecho político cualitativo.

En la conciencia de millones de trabajadores y trabajadoras quedó claro que con la lucha se puede resistir el ajuste, que no es inevitable resignarse a un deterioro del salario y de las condiciones laborales. En momentos en que la mayoría de las negociaciones paritarias recién están comenzando, es un mensaje que se suma al de los aumentos logrados por las policías a fines del año pasado e incomoda tanto al sindicalismo empresarial y burocrático, siempre presto a arreglar con las respectivas patronales, como a los grandes empresarios y al gobierno nacional, que deberían tomar nota de la firme decisión de la clase trabajadora de no dejarse pasar por arriba.

Sin embargo, se trata solamente de un primer round. Los próximos meses traerán otras paritarias en las que continuará la misma pelea global entre los trabajadores y los empresarios como clase.

Además la cosa es más compleja porque en nuestro país una tercera parte de la clase trabajadora está empleada en negro, por lo que es necesario remarcar siempre que las paritarias solamente permiten a un sector mejorar sus salarios. Planes sociales, jubilaciones y trabajadores de la economía popular también formarán parte de la pelea, en condiciones más adversas para defender sus derechos.

El paro del 10 de abril

El paro nacional convocado para el 10 de abril por Moyano y Barrionuevo, al que se sumó la CTA conducida por Pablo Micheli, puede jugar un rol progresivo en este marco general, en la medida en que pase de ser sólo una amenaza para presionar en las negociaciones, como nos tienen acostumbrados los dirigentes de la CGT, a un paro efectivo y contundente. De ser así puede ser un aliciente importante para el conjunto de la clase trabajadora, que amplifique el impacto de la huelga docente.

En gran medida esto dependerá de la adhesión de los gremios del transporte, principalmente la UTA y la Fraternidad, hoy enrolados en la CGT oficialista pero de antiguos vínculos con el moyanismo y que, en principio, adhieren al paro.

Aquí entra en juego la interna del sindicalismo, donde el apoyo de los gremios oficialistas es clave para el gobierno, tal como atestigua la rápida firma de la paritaria metalúrgica. Pero el malestar de sus bases, el peso de la interna justicialista hacia el 2015 -donde todos los sectores peronistas quieren reacomodarse- y la propia interna sindical donde Moyano aparece como un líder combativo que consigue mejoras para su gremio, genera un alto costo a las actitudes obsecuentes.

Mientras tanto, en la nueva Meca de la política argentina, el Papa Francisco recibió en una misma delegación al ministro de trabajo Tomada, a Funes de Rioja de la Unión Industrial y a Martínez de la UOCRA. Esa sin dudas es la foto que el gobierno espera prolongar en el tiempo hasta 2015. Todo indica que también es el deseo de Francisco.

Sin embargo la clase trabajadora, que no quiere ser convidada de piedra del retrato, parece tener otros planes…

@ulibosia

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